MEDIDAS PARA ALENTAR INVERSIONES EN EQUIPOS Y OBRAS DE INFRAESTRUCTURA
Con jeans y chaleco de polar, un atuendo inhabitual para un hombre que parece sólo usar trajes oscuros, Roberto Lavagna interrumpió ayer sus vacaciones en Cariló para anunciar medidas de promoción para las inversiones, que se eliminará el tope que rige para los aportes previsionales de los salarios altos y que en mayo empezaría a aplicarse una rebaja del impuesto al cheque (ver pág. 9) y que habrá un súper ente de control financiero (ver pág. 10).
“Fue una orden del Presidente”, dijeron en el entorno del ministro cuando se les preguntó por qué una conferencia de prensa en Viernes Santo, en la playa. El Gobierno pareció buscar así transmitir una imagen de ir delante de los hechos, y no respondiendo a lo que sucede, como con los cortes de luz y gas. O con los reclamos por seguridad.
Quizá por eso, dentro de los anuncios que ayer hizo Lavagna, ninguno está ya plenamente operativo. Algunos son proyectos de ley que deben ser enviados al Congreso, otros decretos aún no firmados, y algunos no están todavía totalmente definidos. Las medidas a que se refirió son:
Promoción de inversiones. En unos 10 días, el Ejecutivo enviará un proyecto de ley al Congreso de un régimen de 36 meses para desgravar el IVA para la compra de bienes de capital nuevos de origen nacional o importado (excluidos los autos), así como para la construcción de obras de infraestructura (sólo componentes tecnológicos, no obra civil).
El 21% del IVA reintegrado podrá ser aplicado al pago de impuestos o el Fisco lo reintegrará, a los 3 meses, en efectivo.
Para el reintegro de IVA a la compra de bienes de capital habrá un cupo de $ 700 millones anuales, y al elegir qué proyectos entren en el régimen se privilegiará a aquellos que generen exportaciones o puestos de trabajo y que incorporen mayor contenido tecnológico. Para los reintegros a las obras de infraestructura, en cambio, no habrá cupos.
El mismo proyecto de ley contemplará la amortización acelerada de las inversiones, que permite transformar las inversiones en costos en forma más rápida, aminorando así el pago de Impuesto a las Ganancias. En este caso, señaló Lavagna, habrá una escala. Para los proyectos presentados en el primer año, se podrá amortizar la inversión en 3 años en el caso de bienes de capital, y en la mitad de la vida útil legal para las obras de infraestructura. Para los proyectos presentados en el segundo año, se podrá amortizar en 4 años los bienes de capital y en un 60% del plazo legal las obras. Para los del tercer año, serán 5 años y 75%. También para esta iniciativa hay un cupo si se trata de la compra de bienes de capital: $ 300 millones. Pero como para el caso del IVA, tampoco hay topes cuando se trata de obras de infraestructura.
“Esto privilegia las inversiones que se hagan en el corto plazo”, señaló Lavagna.
—¿Piensa en algún sector en particular?, se le preguntó.
—Sí, sobre todo en la energía —respondió Lavagna, quien sin embargo no quiere hablar del impacto de los cortes sobre el crecimiento de la economía.
Casi despeinado, mientras comentaba que estaba a punto de salir a caminar por la playa (en ese momento soleada, con el mar verde oscuro), el ministro de Economía precisó que las ventajas impositivas no alcanzan a las inversiones que ya se estén realizando, a las que estén comprometidas contractualmente por las privatizadas y que aquellas empresas que quieran adherir al régimen deberán primero renunciar a cualquier reclamo por ajuste por inflación o por el factor de convergencia que hubieran hecho al Fisco.
El total del paquete de medidas, dijo el ministro, tendrá un costo fiscal de $ 1.000 millones (ver infografía pág. 10), sumando los costos de la amortización acelerada y la devolución del IVA, y restando los ingresos adicionales de los 750 millones que subiría la recaudación por el aumento del impuesto a los cigarrillos anunciado a principios de marzo, además de la eliminación de topes para el pago de aportes patronales sobre los salarios, que se instrumentará a través de un decreto que Néstor Kirchner ya tiene a la firma.
En la conferencia de prensa que ofreció en el Hotel Marcin, ante atónitos turistas, el ministro precisó que hoy están gravados los sueldos por el monto que no supere los $ 4.800. Una vez firmado el decreto, hasta el 30 de setiembre el tope sube a $ 6.000. Hasta el 31 de marzo de 2005 será de $ 8.000. Hasta el 30/9/2005, $ 10.000 y luego sin tope. Eso le representa al Fisco un ingreso adicional de $ 667 millones a partir del año próximo.
El paquete de medidas, señaló el ministro, se definió el miércoles en la reunión de 3 horas que sostuvo con Kirchner. Ayer, frente al mar, portaba una carpeta con todos los proyectos de ley y/o decretos. La conferencia improvisada parecía preparada, al menos, desde antes de que partiera de Buenos Aires.
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