MEGAPROTESTA EN ESTADOS UNIDOS CONTRA EL GOBIERNO
La oposición a la guerra en Irak y el disgusto por la catástrofe humana que siguió al huracán “Katrina” congregaron hoy a miles de personas en la mayor manifestación de repudio al presidente George W. Bush registrado en Washington.
Según los organizadores, unas cien mil personas se citaron en la Elipse (detrás de la Casa Blanca), horas antes de iniciarse el recorrido, aprovechando la celebración de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).
Por primera vez desde el 11-S se autorizó a que una manifestación pase por el tramo de la Avenida Pensilvania, delante de la residencia del presidente.
“Hay que movilizarse”, dijo Laura Guerra, una manifestante de origen mexicano procedente de Chicago, que junto a un grupo de amigos viajó en autobús a la capital para pasear una pancarta contra el reclutamiento militar de hispanos.
El grito “Traed las tropas a casa” fue el más coreado y unificó las causas de manifestantes llegados de todos los rincones del país que alzaron ingeniosas pancartas, banderas y colores que identificaban su procedencia.
Entre los manifestantes se encontraba María Isabel Permuy, la madre del cámara español José Couso, muerto en abril de 2003 en Bagdad cuando un tanque M-1 Abrams de Estados Unidos disparó contra el Hotel Palestina en el cual se hallaban cientos de periodistas.
“Cuando te despiden del trabajo te lo comunican en una hoja rosa y nosotras queremos que despidan a Bush”, expresó una integrante del grupo californiano “Código Rosa, Mujeres por la Paz”, Desiree Fairoos, sujetando un gran símbolo de la paz compuesto por globos rosas.
Consignas como “Bush miente, miles mueren”, “Fin a la ocupación” o “¿Cuál es la causa noble?” se escucharon y leyeron también en miles de pancartas.
“Se puede ser patriótico y pacifista aunque este gobierno quiera convencerte de lo contrario”, aseguró el veterano de la primera Guerra del Golfo, Dave Bills, de 34 años y estudiante de enfermería en Austin (Texas).
Las formas de representar la barbarie causada por la guerra en Irak fueron tan variadas como los participantes, mayoritariamente mujeres, de todas las edades y rincones, quizás con la única excepción de población negra, muy poco representada.
“El presidente tiene que traer a los soldados y reconocer que se equivocó”, afirmó la estudiante Lindsay Heiden, de 21 años, tras viajar 18 horas en autobús desde Western Illinois University.
Heiden es la responsable de los cinco autobuses colmados de estudiantes que volverán a partir esta noche tras la protesta.
“Queremos que se oiga nuestro mensaje”, añadió preparando su pancarta su compañera Jessie Kallman, de 20 años.
Cerca de las jóvenes y frente a una larga fila de botas donde ondeaban banderitas de EE.UU., se encontraba Beth Lemont, de 74 años, voluntaria de una ONG en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
“Bush no nos deja ni ver los ataúdes. Se los trae por la noche y en secreto”, comentó.
Grupos de budistas, franciscanos, nativos de Alaska, o indios de Canadá se unieron para reclamar paz en esta marcha con fuerte presencia policial y grupos que apoyan la guerra en Irak.
Lemont consideró que EE.UU. es hoy una vergüenza ante los ojos del resto del mundo, pues de ser los salvadores tras la Segunda Guerra Mundial se habían convertido en invasores.
“Yo sería una insurgente si fuese iraquí”, añadió.
La misma razón trajo desde Seattle (Washington) a Hannah Sadler, una directora de personal médico que organizó una protesta contra la guerra que se lleva a cabo simultáneamente hoy en su ciudad.
En Estados Unidos es común que grupos de presión de variado tinte aprovechen las protestas para defender sus causas. Así, se pueden escuchar voces a favor del aborto o de los matrimonios homosexuales en una protesta contra la guerra.
Sin embargo, la de hoy parecía girar mayormente en oposición a la intervención militar en Irak, quizá incrementada por el descontento general que ha causado el manejo del desastre provocado por el “Katrina”, que sin duda movilizó a más gente.
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