Melincué reza por un clima favorable

Hoy esperan que con más camiones con arena logren garantizar el no ingreso de aguas por la parte trasera del casino hacia el ejido urbano.
La situación en Melincué desde lo climático está normalizándose, ya que se prevén días soleados por lo menos durante los próximos siete días. Sin embargo hasta ayer no se había podido cerrar la inmensa alcantarilla ubicada en el canal de acceso al pueblo a pesar de haber utilizado 14 camiones cargados con arena.
Hoy se espera que cuatro más se sumen para poder garantizar el no ingreso de las aguas por la parte trasera del Hotel Casino hacia el ejido urbano.
El penetrante olor que envuelve a la pequeña localidad de Melincué es un rasgo distintivo que se percibe apenas uno ingresa al pueblo. El desmoronamiento de pozos ciegos o la saturación de los mismos es la causa principal de ese nauseabundo “aroma” tan particular.
Así se lo hizo saber a este cronista un laburante de la única estación de servicios que hay en la comunidad.
El constante ir y venir de Bomberos de distintas partes de la región y el desatado mercado laboral que se abrió para los propietarios de camiones atmosféricos, configuran un escenario pocas veces visto. Hay que remontarse a 1975 o 2003 para darse cuenta que lo que está sucediendo con la laguna en estos momentos es muy similar a lo de aquellos años.
Ricardo Parón es de Elortondo y tiene a su hija viviendo en Melincué. Vivir es un modo elegante de decir, ya que la mujer debió autoevacuarse ante la inminente posibilidad de quedar sepultada por las aguas, que a la altura de su casa, a pocos metros del motel del pueblo sobre la ruta 90, muestra la agresividad de un espejo de agua que de tanto en tanto arrasa con terraplenes o lo que se le interponga en el camino.
Parón se mostró desconsolado ante La Capital y reseñó que “cada una determinada cantidad de tiempo suceden estas cosas. Pareciera que no podemos prever nada en este país. Ya pasó en el 75 y el 2003 pero creo que la crecida de la laguna de este año es tan importante como las otras”.
En el medio de la furia del agua
Si bien el agua no ingresó al ejido urbano, en el caso de Parón la autoevacuación es por prevención, ya que la casa está ubicada a pocos metros de la ruta 90, precisamente en el lugar donde las aguas muestras toda su furia cuando reciben los vientos cómplices del surdeste.
Ayer a la mañana era realmente impresionante observar la puesta en escena de las inquietas aguas.
Polémica
Está instalada en estos momentos la polémica en el tejido social de la comunidad melincuense. Está dada por un curioso hecho sucedido hace algunos años durante la gestión del ex presidente comunal, Oscar Pernigotti, y fue la eliminación de un inmenso terraplén construido como anillo para contener el ejido urbano ante el avance de las aguas. Eso fue durante 2003, cuando Carlos Reutemann se retiraba de la Gobernación y asumía su sucesor, el peronista Jorge Obeid.
Según Parón “la rotura de ese terraplén fue algo inexplicable”. Dicho terraplén contenían las aguas en esos momentos dramáticos, pero con el correr de los años todo parecía que la situación iba a normalizarse. Incluso en 2007 colocaron bombas extractoras y lograron la nivelación de la laguna. Pero la madre naturaleza no sabe de optimismos dirigenciales. Hoy todo vuelve a fojas cero.
Situación
Tal cual lo consignara en su edición on line de ayer este diario la situación en torno a la crecida de la laguna Melincué continúa siendo crítica debido a las lluvias y al fuerte viento que soplaba ayer en la región. El agua continuaba sobre la ruta provincial 90, dejándola intransitable desde todo punto de vista. Ayer las defensas sobre la ruta resistían que el embate del agua ingrese a la localidad.
El presidente comunal, Gabriel Rébora, hizo un balance ante La Capital sobre el estado de situación. “En el casco urbano de la ciudad, gracias a Dios, no hay agua. Se está trabajando sobre la ruta 90 en una alcantarilla. El problema es que hay un muy fuerte viento sur. Eso nos perjudica porque el agua golpea con mucha fuerza sobre las defensas. Por suerte tenemos este sol y sabemos que por siete u ocho días no lloverá”.
“Comparado con anteayer, el panorama es peor por el viento sur porque el viento hace más presión sobre el terraplén que está detrás del Casino y que es el que tenemos que aliviar y creo que hoy vamos a soliviar la situación con la llegada de otros tres o cuatro camiones de arena que se van a sumar a los varios utilizados”, agregó Rébora.
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