MEMORIA DE ESTUDIANTES
Bocanada de aire fresco para Estudiantes, que en la tarde de ayer no tuvo mayores inconvenientes para despachar a Chacarita, a quien venció mostrando una indisimulable lección de carácter. Con un nuevo formato posicional —Gelabert funcionó de enlace—, con inclusiones necesarias —debutaron Pekarnic y Fabbri—, ayer el equipo de Pachamé conoció la victoria y recobró pasajes de buen juego.
La aspereza de Chacarita, su debilidad conceptual al tratar de llevar su propuesta de juego al terreno específico de la fricción, lo precipitó al pozo de la derrota. Puede explicarse con claridad que toda la planificación previa se haya desmoronado antes de los cinco minutos, a partir del notable cabezazo de Farías, después de una certera asistencia de Gelabert. El ritmo que impuso la línea de volantes local, que prácticamente no dejó pasar la pelota hasta el fondo, aún después de la conquista, incluso, pudo bloquear los intentos de la gente de San Martín. Pero Chacarita nunca atinó a una mínima reacción.
Estudiantes construyó acciones de ataque con pasadas laterales simples, profundas y veloces que en su gran mayoría fueron neutralizadas con infracciones. Seis, en total, provocó el conjunto platense durante el primer tiempo, todas con la misma dosis de peligro que la primera de todas, dicho ya, cambiada por gol por la precisión en el salto del Tecla y por la falta de información de la defensa visitante que tomó muy mal las marcas.
Y fue por el costado por donde llegó el segundo gol Pincha, después de una armoniosa triangulación Gelabert-Sosa-Angeleri, quien no tuvo mayores problemas en tocar abajo ante el achique de un solitario Navarro Montoya. Nada parecía imaginar un desenlace diferente, porque fue siempre de Estudiantes el dominio de los espacios y hasta la velocidad de sus futbolistas. Y el equipo de Craviotto comenzó a consumir sus reservas de energía desde el principio del segundo capítulo, cuando empezó a cruzar por el aire pelotazos perdidos. Casi aprovecha uno, a los 15, cuando Azconzábal —ya lanzado como 9— le bajó un buen cabezazo a Graf, cuyo remate devolvió un parante. El descuento fue de penal, ya sobre el tiempo cumplido, que sólo la agudeza visual de Elizondo pudo cobrar.
El Pincha trabajó ayer una victoria importante con un equipo que combinó momentos de pico y pala con otros de toque saludable, sobre todo por el encomiable despliegue de la dupla Cardozo-Gelabert.
Desnudó las expuestas flaquezas de Chacarita, que ayer exhibió un preocupante menú de desaciertos. Y así le fue.
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