Mendoza: Una jubilada murió en la sede del PAMI cuando esperaba ser atendida
Los afiliados denuncian demoras de hasta dos meses para acceder a turnos.
Las falencias y demoras en la prestación del PAMI Mendoza se cobraron una víctima mortal en el edificio de la obra social, en pleno microcentro: María Mireya Córdoba, de 75 años, que esperaba ser atendida desde las primeras horas de la mañana de este jueves para renovar su carnet y pedir un cambio de clínica, se desplomó y, antes de que llegara una ambulancia, dejó de existir.
La mujer falleció en el edificio de la entidad, ubicado en calle Córdoba 246, de la capital provincial, luego de que una médica del lugar intentó reanimarla. A su vez, todos esperaban que arribara el servicio de emergencias, pero, según los testigos, ya había pasado demasiado tiempo. “Estábamos sentadas, dijo que tenía frío y se desmayó”, contó una afiliada que también aguardaba ser atendida.
En el lugar se encontraba el hijo de la víctima, quien requería explicaciones de las autoridades, que tardaron en llegar. Las oficinas fueron cerradas y se pasó la atención al público para hoy. Mientras se aguardaba la presencia del titular del PAMI Mendoza, Marcelo Álvarez, un médico militante de la agrupación kirchnerista La Cámpora, el jefe de la división de Atención Médica de la obra social, Gustavo Elgueta, explicó que la mujer sufrió una muerte súbita, provocada por un paro cardiorrespiratorio. “La resucitación no dio resultado”, expresó el profesional, y explicó que la fallecida padecía hipertensión arterial y una patología de várices. Por su parte, Teresa Micheluz, del área jurídica, indicó que el deceso de Córdoba no tuvo que ver con la organización del PAMI. “No fue por problemas de atención”, expresó.
Sin embargo, durante el año que pasó han sido reiteradas las quejas de los afiliados por las complicaciones para acceder a un turno y por los dos meses de espera para lograr se vistos por un médico. También, las largas colas y horas de espera para lograr ser atendido en la sede de la entidad son una constante en Mendoza. De hecho, en lo que va de enero, en plenas vacaciones, la repartición se ha visto colapsada: más demanda y menos personal disponible. Hay quejas también contra el manejo administrativo y el aumento del personal, que no se ve reflejado en la agilidad en la prestación. Además, a fines del año pasado los gremios denunciaron la existencia de un contrato por tres años para pagar $ 10 millones que no se están ocupando.
“La atención a los jubilados es muy deficiente, están colapsados. Para retirar recetas hay que hacer largas colas. Para sacar turno, lo dan para entre 25 a 40 días, estuve dos horas y cuarto. Sólo atendían dos personas”, se quejó la jubilada Alba Barroso por las redes sociales, mientras que otros expresaron que ante tanta demora optan por acudir a un médico privado y por comprar los medicamentos más caros.
El julio pasado se produjo un hecho similar en Comodoro Rivadavia, Chubut. En la sede de la mutual murió Francisco Castillo (72), quien aguardaba una autorización para viajar a Buenos Aires por motivos de salud.
Fuente: La Nación
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