MENEM ADMITIÓ QUE SE EXCEDIÓ EN EL ENDEUDAMIENTO DEL PAÍS Y ASEGURÓ QUE EL PJ ES DE CENTRODERECHA
Más allá de las renovadas críticas al Gobierno y a los jueces que pidieron su extradición desde Chile, la nueva aparición radial de Carlos Menem dejó dos declaraciones reveladoras.
En declaraciones a FM Street, de Misiones, el riojano se refirió al endeudamiento del país durante su gobierno y admitió que “nos excedimos”. Sin embargo, se justificó al señalar que “era necesario para sostener el crecimiento de Argentina”.
Sobre la interna del peronismo, el ex mandatario reiteró que la transversalidad que impulsa el presidente Kirchner “descabezó” al PJ.
Al respecto, vaticinó que Kirchner formará “su propio partido, a partir de la transversalidad” y manifestó que si el santacruceño “es transversal, de izquierda, no es justicialista. El justicialismo -sostuvo- es de centroderecha y vertical. Verticalismo puro, donde hay una conducción a la cual todos los afiliados apoyan”.
Asimismo, acusó a los jueces federales Norberto Oyarbide y Jorge Urso de “corruptos”, a la vez que aseguró que “una vez que dejen de perseguirme”, regresará “definitivamente” al país. “Los tiempos se van a acortando y pronto voy a estar de vuelta en la Argentina”, desafió.
El ex presidente recordó que “el ministro de Justicia (Gustavo Beliz) dijo con todas las letras que los jueces federales son unos corruptos”. Sin embargo, aclaró que “no comparto esa expresión generalizada, sino respecto de algunos, entre ellos un par de esos jueces que son Oyarbide y Urso”.
En otro dardo al Gobierno, Menem volvió a atribuir a una “táctica leninista” las críticas a su gestión al frente del Ejecutivo durante los 90. “Ya Lenin empezó esa tarea contra sus enemigos políticos, tratando de desprestigiarlos, de difamarlos”.
Asimismo, reiteró que con el ex presidente Eduardo Duhalde “hace cinco años que no conversamos” y volvió a agradecerle sus cuestionamientos a los pedidos de extradición en su contra librados por Urso y Oyarbide.
Además, negó haber dicho que la fractura del peronismo podía arrastrar la caída de Kirchner, como sucedió con Fernando de la Rúa, y confió “que se consolide la democracia y que pueda el pueblo elegir a su futuro presidente”.
Por último, formuló una advertencia a los periodistas por las denuncias de desestabilización surgidas entre los colaboradores de Kirchner: “Tengan cuidado ustedes, porque no se salva nadie con ese tema absurdo que no tan sólo se conoció en Argentina, sino en todas partes del mundo”.
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