MENOR QUE ASALTÓ UN COMERCIO CAYÓ HERIDO EN EL CENTENARIO
Dos menores de 15 y 16 años, uno de ellos armado con un revólver de grueso calibre, asaltaron a un comerciante, pero éste reaccionó violentamente y al resistir infligió una profunda herida de cuchillo a quien le apuntaba a la cabeza poniendo su vida en serio riesgo.
El desgraciado suceso tuvo lugar ayer por la mañana poco antes de la 9 en la esquina que forman las calles Tarragona y Bolívar cuando H.D. -un panadero de unos 40 años de edad-, se disponía a atender a los primeros clientes del día.
En esas circunstancias, los pibes que venían de fracasar en el intento de violentar las aberturas de otros establecimientos aún cerrados al público se decidieron por asaltar, armas en mano, el primer local que encontraran abierto.
Detrás del mostrador, H.D. cortaba algunas piezas de pan cuando los menores que aparecieron sorpresivamente en la escena le exigieron bajo amenazas de muerte la entrega del dinero que guardaba la caja registradora.
La reacción de H.D. habría sido inmediata, de modo que la respuesta fue fulminante y la punta de la cuchilla que sostenía con su mano derecha fue a clavarse en el flanco izquierdo del asaltante.
La inesperada resistencia hizo que los menores salieran del lugar disparados a la carrera, pero el herido ya sin fuerzas habría de desplomarse en la vereda cuando no había recorrido más de cien metros.
La primera comisión policial que llegó al lugar del hecho pidió una ambulancia para el muchacho que sufría una hemorragia profusa y en seguida salió en persecución del compañero de aquél, a quien apresaron minutos más tarde en las calles de Varadero Sarsotti.
Los agentes de la Subcomisaría 1ra. secuestraron en calle Tarragona la bicicleta en la que se conducían los menores y también el revólver 38 largo con el cual habrían apuntado al panadero.
Sobre la hora de cierre de esta edición se pudo saber que el herido, que llegó al Hospital José María a bordo de una ambulancia del Cobem, había sufrido un paro cardíaco, pero fuentes policiales agregaron que una vez reanimado y superado lo peor del momento, los facultativos todavía luchaban en el quirófano por salvarle su vida.
Mientras esto ocurría en el hospital público, en la Subcomisaría 1ra. -dependencia de la URI que con reducida dotación de personal debe ofrecer seguridad a no menos de 35 mil santafesinos-, declaraba el comerciante involucrado en tan penoso asunto.
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