MERCIER HABLA DE MORA EN LAS OBRAS PÚBLICAS
El senador por La Capital, Juan Carlos Mercier, criticó la ejecución de obras en la provincia. Habló de mora en el empleo de recursos disponibles y advirtió que Santa Fe necesita inversiones públicas para atraer a las privadas, en un esquema de más integración con Paraná.
“Le he manifestado al gobernador que vemos la necesidad de mejorar los niveles de gestión por parte del Poder Ejecutivo. Entiendo que él lo ha asumido así, a partir del recambio de algunos ministros y de estas propuestas de constituir fondos de carácter anticíclicos y de infraestructura”, comentó Mercier.
Agregó que pretende otro ritmo de ejecución para 2005, “más si en el presupuesto de 2004 se advierte que el mayor rezago está en la obra pública y en el cumplimiento de obligaciones de cancelación de deudas”.
Afirmó que “antes de generar fondos anticrisis lo primero es la mayor ejecutividad en el cumplimiento de lo pautado en el presupuesto”.
La Nación, ausente
“En los últimos años el Estado nacional no ha atendido en nuestra zona al sector hídrico, vial y de construcciones carcelarias: es infraestructura básica. El presupuesto provincial ha tenido entonces que ir en auxilio de nuestra ciudad capital, porque las pocas obras nacionales que hay en la provincia están focalizadas en la zona de Rosario”, describió.
“Y como el ritmo de gestión no es el necesario en la ejecución del presupuesto santafesino, nos encontramos que la ciudad capital tiene en malas condiciones su infraestructura porque sufre inundaciones de gran recurrencia desde 1966: la Nación no asume su parte de responsabilidad en ejecutar las obras y la provincia, que sí la asume, está en mora con sus proyectos. Hoy la región pierde una oportunidad de reactivación económica y sigue con su infraestructura básica dañada”, alertó.
“Nadie va a traer proyectos de inversión privada sin redes de acceso y de comunicación aseguradas con Paraná para formar un mercado de un millón de habitantes. Para mí es esencial: en Santa Fe tenemos no sólo necesidad de consolidar esta infraestructura, de recuperarla, sino también de recibir otro tipo de inversiones para dar oportunidades a la mano de obra desocupada y revertir los índices de pobreza”, comentó.
“La ejecución de las obras a recuperar se está produciendo pero con mucha lentitud y atraso”, sostuvo.
Las peleas sin fin
Tras destacar la carencia de recursos nacionales para la ciudad, y de la mora del Ejecutivo provincial, advirtió que también hay otros responsables del atraso.
Mercier dijo que del problema participan los demorados servicios de consultoría de la Universidad, los enfrentamientos entre las ONGs y las organizaciones ambientalistas.
“Es lamentable como los santafesinos no asumimos con criterio el debate para llegar a una opinión superadora y luego empujar todos juntos para obtener las obras… No pasamos del disenso, y así se refuerza la morosidad del sector público”, definió.
También criticó a los empresarios de la construcción: “ahora han tenido una pelea casi feroz por la ejecución de obras, justamente cuando se ha recuperado el sistema de precios y contrataciones. Antes era más comprensible esa lucha cuando no había trabajos, pero ahora no tiene sentido que las empresas locales lleven sus peleas al punto de enervar las adjudicaciones (como en el puente de la ruta 70). Y lo que es más grave: hoy la obra pública cubre sus costos fijos pero sus precios en lugar de bajar, suben. Parece que se forman clubes empresarios para acomodarse los precios. Este marco retrasa las soluciones”.
En detalle
Entre las obras más demoradas señaló la interminable pelea por la regulación o no del Arroyo Leyes, y la falta de decisión política para hacer el puente. “Dijeron en febrero pasado que en 90 días iba a hacerse estudios definitivos; ya pasó un año”.
Entre los olvidos del Estado nacional, señaló las avenidas de Circunvalación, Alem, 27 de Febrero, la ruta 168 y el puente Carretero que necesita el recalce de una de sus pilas. Dijo que a estas obras las asume la provincia pero subsisten demoras y que -por una polémica sobre el presupuesto recalculado- se pierde la parte vial de la obra (ahora sólo de defensa) de la Circunvalación norte.
Destacó que Santo Tomé sigue sin defensa. “Hace un año que el proyecto debía estar terminado: fue encomendado a la Facultad de Ciencias Hídricas de la UNL y no se sabe más qué pasó, si se hizo o no, si se aprobó o no, por qué no se aprovechó el Fondo Hídrico nacional, etc. Además, sigue sin avances la transformación en autovía de la ruta nacional N°19, ni se ha encarado la pavimentación de la ruta 5 para unir Empalme San Carlos con la autopista”.
Las luces del Colgante
El Dr. Mercier dejó el gabinete de la segunda gestión de Carlos Reutemann cuando terminaba la obra de reconstrucción del Puente Colgante.
Aquel emprendimiento no tuvo un acto inaugural con funcionarios o autoridades políticas. Los festejos se limitaron a los que espontáneamente tuvieron lugar cuando se lo habilitó al tránsito peatonal el 7 de septiembre de 2002. Luego, el 28, se abrió al tránsito vehicular, entre bocinazos de los conductores.
En ambos casos, bastó con que un operario quitara la barrera; no se cortó ni una cinta.
Justamente, el ex titular de Hacienda y Obras Públicas recordó que la firma del acta de habilitación (sin palco, como ocurrió en 1928) “fue mi último acto como ministro”.
En diálogo con El Litoral, recordó que “propuse sin éxito un concurso en el que estudiantes, especialistas y un jurado de expertos definieran el color”, pero la Comisión de Defensa del Patrimonio se reservó ese rol.
Por eso, “ahora me extraña que la Comisión acepte el actual diseño de luces ornamentales: creo que hoy el Colgante durante la noche es otro puente, parece como dos carpas…”, comentó.
“Por otra parte, veo que hoy han cambiado muchas de las voces de la ciudad que años atrás estaban en contra de la reconstrucción. Decían que sólo era un símbolo -como si eso no fuese suficiente-. Lo importante es que el Colgante demostró su utilidad, además de su valor cultural: superó con creces los fundamentos económicos con que sostuvimos el pedido del crédito al Banco Mundial, que no financia monumentos. David Vetter, el funcionario de ese organismo con el que tratamos, realmente se jugó al aceptar los argumentos viales que le presentamos. Hoy lo utilizan -según me han dicho- más de 20.000 vehículos livianos diariamente”.
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