Merkel sobre la UE: “estamos es una situación crítica”
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Así lo advirtió al inicio de un encuentro informal de 27 gobiernos europeos en Bratislava, de cara a los desafíos que enfrenta el bloque frente al Brexit.
La cumbre de líderes europeos en Bratislava arrancó hoy con una ominosa declaración de la canciller alemana Angela Merkel: “La UE se encuentra en una situación crítica”.
Con esta frase como telón de fondo, unos 27 gobiernos de la Unión Europea se reúnen hoy de forma extraordinaria en Bratislava –sin presencia de dirigentes británicos- para reflexionar sobre los desafíos que afronta el bloque tras el referéndum que pone al Reino Unido ante la puerta de salida.
Todos creen que la UE debe reformarse y que necesita un nuevo impulso, pero las fracturas son muy profundas y las divisiones patentes porque las prioridades son diferentes y en algunos casos contradictorias.
A su llegada esta mañana al castillo de Bratislava donde se celebra la cumbre, Merkel lanzó su diagnóstico: la UE se encuentra “en una situación crítica”, y advirtió que los dirigentes deben mostrar que pueden hacer mejoras en seguridad, economía y cooperación militar.
Merkel también pidió calma: “no se puede resolver todos los problemas de Europa en una cumbre. Lo que tenemos que hacer es mostrar que podemos hacer mejor las cosas en asuntos de seguridad, lucha contra el terrorismo y Defensa”.
Berlín y París han avanzado planes para desarrollar la “Europa de la Defensa” –no un Ejército europeo como temen los menos federalistas- que incluiría un cuartel general único y permanente para misiones conjuntas en el extranjero y compartir inversiones en drones, ciberdefensa y satélites militares. El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker aplaudió el miércoles esos planes y propuso un fondo europeo para invertir en tecnologías militares.
La apuesta de Bruselas, Berlín y París es centrarse en los asuntos que no generan grandes controversias en el bloque, como la lucha antiterrorista y la cooperación militar. Juncker presenta hoy en la cumbre un plan a un año con propuestas concretas –y plazos para aprobarlas- centradas en seguridad y migración.
La bronca es profunda en cuanto a cómo reforzar el crecimiento económico –los países del Mediterráneo quieren un giro que acabe con las políticas de ajuste- y a cómo hacer frente a la llegada de migrantes y refugiados –los del Este quieren cerrar con llave la puerta y sólo admiten que la UE se centre en sellar las fronteras exteriores.
Las quejas del sur las adelantó el primer ministro griego Alexis Tsipras: “Europa necesita una nueva visión y una agenda concreta de cambio. Necesitamos una Europa social con crecimiento y prosperidad para todos”.
Los cuatro países del informal grupo de Visegrado –Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría- presentaron un documento conjunto que va contra las posiciones de casi todos los gobiernos del occidente del bloque. Quieren quitar poderes a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo para reforzar al Consejo –la mesa de los dirigentes nacionales- y a los parlamentos nacionales.
Es su estrategia para quitarse de encima el control de Bruselas y las iniciativas que les molestan. La Comisión Europea tiene poderes para vigilar el respeto al Estado de derecho, las libertades civiles y la libertad de prensa en los 28 países del bloque y ya tuvo encontronazos con Hungría y tiene un expediente abierto a Polonia que podría derivar en sanciones.
Bruselas también propuso hace un año un reparto de refugiados por cuotas que los países de Visegrado rechazan rotundamente. En el documento presentado esta mañana aseguran que la solidaridad sólo puede ser “voluntaria”.
El primer ministro eslovaco Robert Fico –un supuesto socialdemócrata con posiciones cercanas a la ultraderecha y cuyo país tiene la presidencia pro tempore del bloque-, dijo que no aceptará “ni un solo migrante musulmán” y llevó el reparto por cuotas ante el Tribunal de Justicia de la UE.
Las posturas de los cuatro gobiernos de Visegrado tienen mal encaje en los gobiernos occidentales, hasta el punto de que el canciller luxemburgués Jan Asselborn dijo el martes que habría que expulsar a Hungría del bloque por tratar a los refugiados “peor que a animales salvajes”.
El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk –sus posiciones, sin molestar a Berlín, están más cerca de los países del Este-, les pidió unidad y que muestren a los ciudadanos que han aprendido la lección tras el Brexit –la salida británica- y que son capaces de aportar “estabilidad y un sentido de seguridad”.
De la cumbre de hoy debe salir un plan de trabajo, una “hoja de ruta”, de seis meses que se cerraría en otra cumbre en marzo en Roma, para celebrar que en la capital italiana se firmó el 25 de marzo de 1957 el Tratado que dio origen a la actual Unión Europea. Una periodista británica decía esta mañana: “cada cumbre sirve, principalmente, para preparar la siguiente”.
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