MESA ESTÁ CAMINO A SER RATIFICADO POR EL CONGRESO
El Congreso de Bolivia se reunirá hoy para comenzar a considerar la dimisión presentada por el presidente Carlos Mesa (Edición Impresa).
La tendencia a ratificar en el cargo al presidente Carlos Mesa ganaba terreno entre los legisladores de distintas corrientes políticas que esta tarde analizarán en el Congreso la renuncia del mandatario, mientras las protestas con corte de rutas comenzaban a ceder en distintas regiones del país.
El partido del líder cocalero y diputado Evo Morales, a quien el mandatario culpó de alentar las protestas, anticipó hoy que la tendencia entre sus legisladores es de “rechazar” la carta de renuncia de Mesa y “exigirle que convoque a un gran acuerdo nacional”, según dijo a la agencia AP el diputado Gustavo Torrico. El Movimiento al Socialismo (MAS) es la segunda fuerza parlamentaria.
Autoridades del Poder Ejecutivo comenzaron anoche reuniones con los legisladores para negociar las condiciones de la eventual continuidad en el cargo del presidente Mesa. El mandatario reclama una Ley de Hidrocarburos “que no haga inviable al país” y que cesen los bloqueos de rutas como condición para seguir gobernando.
En el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el partido del depuesto presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se perfilan dos corrientes. Una vinculada al ex mandatario que se inclina por aceptar la renuncia, según anticipó la jefa de esa fuerza, Mirtha Quevedo. Y otra partidaria de ratificar a Mesa en el cargo y pedirle un pacto social. El MNR tiene 47 legisladores y es la primera fuerza en el Congreso.
Nueva Fuerza Republicana (NFR) y el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) también se inclinaban mayoritariamente por la ratificación aunque hay voces disidentes. El ex presidente Jaime Paz Zamora, jefe del MIR, dijo que la renuncia de Mesa en estos momentos es “inviable e inoportuna”.
Una eventual ratificación de Mesa para que conduzca un proceso de transición convocando a elecciones nacionales, es otra probable salida. Tampoco está descartado que el Congreso acepte la renuncia.
Esta nueva crisis institucional que enfrenta Bolivia se presenta 15 meses después de la renuncia del presidente Sánchez de Lozada tras una cruenta convulsión social que provocó 56 muertes.
Pero aunque las protestas tienden a disminuir, la inesperada decisión del mandatario no logró hasta el momento apagar del todo los focos de conflicto. La vecina ciudad de El Alto continuaba hoy su séptimo día de paro, pero el tráfico era normal excepto en dos rutas que vinculan con el resto de las ciudades.
Los alteños demandan la expulsión inmediata de la empresa Aguas del Illimani que provee el servicio de agua potable a El Alto y La Paz, mientras que el gobierno afirmó que la salida de la compañía de capitales franceses será paulatina, para no afectar el servicio ni causar perjuicios al Estado.
Campesinos de Chuquisaca, al sur de La Paz, levantaron su bloqueo de ocho días que estaba asfixiando a la ciudad de Sucre, capital histórica de Bolivia. En Potosí, también en el sur, campesinos mantenían cortadas dos rutas. Seguidores de Evo Morales demandan la convocatoria a una Asamblea Constituyente y la aprobación en el Congreso de una ley de hidrocarburos.
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