MESA RETIENE LA PRESIDENCIA Y PIDE MARCHAR CONTRA LOS PIQUETES
La crisis que tiene en vilo a Bolivia pareció tener anoche uno de sus capítulos de mayor alivio cuando el Congreso rechazó por unanimidad la renuncia presentada por el presidente Carlos Mesa. En el discurso que dio ante ambas cámaras luego de la decisión del Legislativo, el presidente anunció al país el acuerdo logrado con todas las fuerzas políticas excepto el MAS de Evo Morales sobre cuatro puntos sensibles. Llamó, además, al diputado cocalero que lidera las protestas al diálogo y convocó a la población a que mañana se manifieste pacíficamente en todas las plazas del país en contra de los bloqueos y cortes de rutas. Una convocatoria riesgosa.
Mesa redobló así su apuesta del domingo por la noche, cuando decidió poner su renuncia a consideración del Congreso, acosado por presiones de distintos sectores que vienen jaqueando la gobernabilidad. Durante toda la tarde de ayer aquí en La Paz circularon diferentes versiones acerca de lo que la prensa llamaba ya un “acuerdo nacional” entre las fuerzas con representación parlamentaria. Y desde un principio se supo que el partido de Evo Morales no se iba a sumar al pacto convocado por el presidente, aunque sus legisladores iban a votar en contra de la renuncia presidencial.
Apenas concluido el voto de los legisladores, una delegación fue a buscar a Mesa hasta sus oficinas del Palacio del Quemado, a pocos metros del Parlamento. El presidente cruzó la plaza y se llegó hasta el Congreso exultante, rodeado de gente que le gritaba ¡Mesa, Mesa! La corbata amarilla del presidente relucía en la sala cuando comenzó a hablar, entre aplausos. En el discurso del mandatario sobresalían palabras como “racionalidad” y “sensatez”, en abierto triunfo sobre lo que calificó como “espiral de intolerancia”. Mesa se ocupó de resaltar que la presentación de su renuncia no había sido fruto de “un cálculo político” ni “la búsqueda de un fortalecimiento personal”. “Quiero agradecerle a un país que una vez más le ha dicho no al bloqueo de Bolivia, no a la violencia”, dijo.
Mesa destacó esfuerzos conjuntos y detalló los cuatro puntos básicos que conforman el acuer do entre las fuerzas: la pronta aprobación de la discutida ley de hidrocarburos, el llamado a un referéndum sobre autonomías en los 9 departamentos del país, la elección democrática de prefectos (hasta ahora son nombrados por el presidente) y la convocatoria a una Asamblea Constituyente (ver Los puntos…)
Con respecto a lo acordado sobre la ley de hidrocarburos, eje de las polémicas entre el Ejecutivo y el MAS —que exige que se les suba a las petroleras a un 50% de regalías del 18% actual—, el presidente tiró algunas líneas algo vagas, pero que parecieron apuntar al temor empresario.
Habló de “un giro en lo ideológico y lo político”, y aseguró que se tratará de una ley “que garantiza ingresos muy grandes en favor del Estado boliviano”, y garantizará al mismo tiempo “que la inversión extranjera y nacional es bienvenida”. Mesa habló de “seguridad jurídica” en relación con la ley que regirá el futuro de las riquezas nacionales y aseguró que se cumplirá con los compromisos contraídos, lo que le asegura a la Argentina que seguirá recibiendo las provisiones de gas acordadas el año pasado.
El presidente convocó a sumarse al acuerdo nacional “particular y especialísimamente al honorable diputado Evo Morales”, hasta ayer nomás su aliado y hoy a la cabeza de las protestas que paralizan el país. “Estoy seguro de que si escucha a Bolivia sabrá que lo que pide es diálogo, es paz, es acuerdo”. Inmediatamente, Mesa llamó a la población a que mañana al mediodía salga a las calles y colme las plazas de todo el país “para mostrar nuestra posición militante en contra de los bloqueos”. El Congreso estalló en aplausos.
Poco después, Morales anunciaba el recrudecimiento de las protestas sociales. “El movimiento social no tiene otra alternativa que unirse frente a la unidad de Mesa contra la oligarquía y las transnacionales”, dijo. “Las movilizaciones van a continuar”, desafió.
Jorge Alvarado, diputado del MAS, le dijo anoche a Clarín que “es claro que Mesa quiere imponer en la ley de hidrocarburos aspectos que no respetan el referéndum de julio”. Con respecto a la convocatoria de Mesa en contra de los bloqueos, Alvarado señaló: “Naturalmente estamos en desacuerdo con ese llamado. Nosotros somos el fruto de las organizaciones sociales. No podemos darnos una puñalada nosotros mismos”, razonó.
En lo que pareció un vaticinio y mientras un grupo de cholas improvisaba cantitos de apoyo al presidente en la Plaza Murillo, ayer, temprano, un viejo periodista boliviano le decía a esta enviada que parece necesaria una nueva lectura de la realidad boliviana, que ya no se basa en la oposición entre el Oriente rico y el Occidente pobre, o entre una clase social poderosa y bases empobrecidas. “Ahora la división se da entre los que bloquean las rutas y los que se oponen porque no los dejan trabajar.”
Casi a la medianoche, un Mesa exultante salió al balcón presidencial, mientras una bulliciosa multitud coreaba su nombre.
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