MESA SE PREPARA PARA DAR BATALLA EN EL CONGRESO
El triunfo obtenido ayer por el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, en el referéndum que evaluó su plan de política energética, plantea un nuevo interrogante, ya que el proyecto de ley que se derive de la consulta deberá ser aprobado por un Congreso donde el mandatario carece de representación.
La votación, que por los resultados parciales y los sondeos resultó favorable a los postulados del gobernante, fue calificada de “exitosa” por las autoridades, tanto por la victoria del “SI” como por el clima de normalidad en que transcurrió la jornada electoral, pese a las amenazas de boicot de algunos líderes sindicales.
Al final del día, Mesa se presentó triunfal en el Palacio de Gobierno de La Paz, en una sala atiborrada de periodistas nacionales y extranjeros, ante los que mostró su convencimiento de que el sufragio marca “un giro fundamental” en pos “de una nueva política nacional de hidrocarburos”.
Antes de conocerse el resultado definitivo del referéndum, Mesa ratificó su oferta a Chile de venta de gas natural a cambio de una salida al mar, una aspiración histórica de Bolivia.
Una de las cinco preguntas que los bolivianos respondieron en el referéndum se refería precisamente a la posibilidad de “usar el gas como recurso estratégico” para obtener una salida al Océano Pacífico, al que el país no tiene acceso directo desde fines del siglo XIX.
Cuestionado una y otra vez sobre el escollo que representará el Parlamento para sus aspiraciones, Mesa fue tajante al señalar que el carácter “vinculante y de cumplimiento obligatorio” de la consulta forzará a los congresistas a dar el visto bueno a su proyecto de Ley de Hidrocarburos.
Los postulados de Mesa, plasmados en las cinco cuestiones planteadas en el referéndum, buscan fortalecer al Estado para que adquiera “un rol protagónico en el sector” energético.
El primer paso, tras el envío de la normativa al Legislativo, será iniciar un proceso de “reflexión con el Parlamento nacional”, al que pidió tener “visión histórica” de los acontecimientos.
La habilidad negociadora con los congresistas será crucial en las próximas semanas, si el Ejecutivo quiere que el contenido del primer referéndum de la historia boliviana se transforme en una ley que modifique sustancialmente las condiciones de la explotación de las reservas de gas del país, las segundas en volumen de Sudamérica.
Carlos Mesa, un periodista e historiador independiente, ingresó en la política en 2002 al respaldar, como aspirante a vicepresidente, la candidatura de Gonzalo Sánchez de Lozada, al que sucedió de forma constitucional en octubre del año pasado tras una revuelta popular que derribó al presidente.
El no tener vínculos con las fuerzas políticas tradicionales lo benefició entonces, por el odio de los manifestantes hacia un sistema democrático representativo tildado de corrupto, al tiempo que le llevó a unas cuotas de popularidad que hoy en día se sitúan en un setenta por ciento.
Sin embargo, pese a ser “el único presidente -no sé si del mundo-, pero sí de América latina, que tiene cero parlamentarios”, como el mismo recordó ayer, en sus nueves meses y dos días de mandato, ha conseguido llevar a buen puerto varias leyes que él mismo planteó a los legisladores. La más importante fue la reforma constitucional que permitió la convocatoria del referéndum.
La pregunta que se hacen ahora los analistas es si, al margen de convencer al Congreso, será capaz de disuadir a las empresas trasnacionales con intereses en el subsuelo boliviano de que acepten un cambio a las reglas de juego de vigentes.
Este contenido no está abierto a comentarios

