MEXICO, CINE Y FUTBOL DE LA MANO
Si en su país natal la ascendente carrera cinematográfica del galancito mexicano Kuno Becker desvela a las adolescentes y a las revistas del corazón, desde la Argentina, donde es mucho menos conocido, no deja de provocar extrañeza el intenso vínculo que, por distintas razones curiosamente encadenadas, se ha establecido desde la pantalla grande entre Becker y nuestro país.
Lo descubrimos, hace un par de años, como el muchacho que vive una aventura entre policial y romántica junto a Cecilia Roth en la producción mexicana “La hija del caníbal”. Más tarde, pasó por Buenos Aires como integrante del elenco internacional encabezado por Antonio Banderas y Emma Thompson que rodó “Imagining Argentina”, alegórica pintura sobre el drama de los desaparecidosen los años 70 que no tuvo el eco esperado, al punto que fue estrenada entre nosotros directamente en video y DVD, sin pasar por los cines.
Ahora, con perspectivas más ambiciosas y Hollywood de por medio, Becker se convirtió en el protagonista de un film sobre fútbol, cuyo personaje tiene origen argentino. En “¡Gol!”, que Buena Vista estrenará el jueves 10 entre nosotros, encarna a Santiago Munez, un mexicano hijo de madre argentina que a los diez años cruza la frontera y emigra a Estados Unidos con su familia para instalarse en el East Los Angeles, la zona más pobre de la ciudad californiana hasta que sus condiciones innatas de futbolista le permiten forjar un futuro bien diferente.
“Yo no soy futbolista. Tuve que entrenarme mucho, de seis a siete horas por día, y someterme a un trabajo físico muy intenso, que empezó cuatro meses antes del comienzo del rodaje. Me rompí los dos talones y casi no hago la película, pese a que logré por primera vez en mi vida acercarme a un rendimiento físico realmente impresionante”, dice Becker a LA NACION desde la capital mexicana, a través de una videoconferencia.
La vida de Santiago Munez, definida como una historia de superación personal en el que se mezclan realidad y ficción, no se agota en un solo episodio. En el film, el precoz futbolista viajará al Reino Unido para dar los primeros pasos de su consagración profesional en el equipo de Newcastle, que participa en la Premier League del fútbol inglés.
La historia continuará en una segunda parte que actualmente se filma en la capital española, con Munez convertido en figura del Real Madrid en compañía de astros como Beckham, Zidane, Ronaldo y Roberto Carlos. Y la historia se cerrará con un tercer film, cuyo rodaje coincidirá con la realización del Mundial 2006 de Alemania.
“Hice investigaciones bien directas, sobre todo entre los jugadores de Newcastle. Como ésta es una historia de ficción, que quiere poner el acento en todo lo que vive alguien que pasa de la pobreza al estrellato en poco tiempo, quería conocer más allá de los aspectos técnicos del juego cómo se relaciona un jugador famoso con su entorno y de qué forma maneja la fama”, puntualiza Becker.
El violín, a un lado
El actor reconoce haberse sorprendido cuando fue elegido para el papel, porque jamás tuvo conexión alguna con el fútbol. “Mi vida estuvo muy lejos de allí, porque lo mío pasó siempre por el arte y por la música clásica. Como soy violinista, todo el tiempo estaba presente el riesgo de alguna lesión o riesgo físico para tocar”, confiesa.
El camino hacia el papel protagónico de “¡Gol!” llevó a Becker a cambiar algunos hábitos -por lo pronto, dejó el violín a un costado por un buen rato- y a sorprenderse por lo que dice haber conocido durante la etapa previa al rodaje del primer film de esta trilogía. Como la extraordinaria difusión que, según su visión, parece haber adquirido el fútbol en Estados Unidos, sobre todo entre los niños.
“¡Y también las niñas!”, se apura en agregar. “A la distancia hasta me quedó la impresión de que es el deporte que más se juega hoy en Estados Unidos, pero siempre con un carácter amateur, recreativo. Debe haber alguna razón, que está fuera de mi alcance, para explicar por qué sigue sin ser un deporte popular. Tal vez esta película cambie las cosas, porque todos saben que ciertas cosas llegan al corazón de los norteamericanos sólo a través del cine”, destacó Becker.
Rodado con un presupuesto de 30 millones de dólares y sin figuras rutilantes en su elenco, “¡Gol!” nació como un proyecto semidocumental que iba a quedar en manos del prolífico realizador inglés Michael Winterbottom (“Código 46”), pero la producción efectivamente se puso en marcha sólo cuando Cannon se hizo cargo de ella y la orientó hacia un perfil más hollywoodense.
De todas maneras, Becker aclaró que todo el equipo de “¡Gol!” tomó conciencia de que los antecedentes en materia de ficciones cinematográficas sobre fútbol no fueron demasiado felices, siempre devaluadas frente al poder del documental para reflejar con el mayor realismo las jugadas y los goles de los partidos jugados con la máxima exigencia profesional.
“Como se quería dejar técnicamente bien parado al fútbol tuvimos muchas cámaras escondidas dentro del campo de juego, ocho o diez al mismo tiempo. Eso, por suerte, le dio mucha velocidad al juego, sobre todo porque es muy complicado filmar partidos de verdad. Además, todos los jugadores que conocí se mostraron muy abiertos y naturales. La situación era muy graciosa: los jugadores de verdad tratando de actuar y los actores pretendiendo ser futbolistas”, dice Becker.
El actor guarda un cálido recuerdo de su estada en Buenos Aires para el rodaje de “Imagining Argentina” y celebra que se haya elegido a un personaje de origen argentino para el papel principal de esta película. “Podían, tranquilamente, haber elegido a un mexicano o a un brasileño -concluye-, pero creo que prefirieron a alguien capaz de llevar bien alto el orgullo de ser latino. Me encanta cómo juegan los argentinos al fútbol y me sentiré muy bien levantando ese estandarte en la película.”
En busca de más suerte
Tal como señaló anteayer Simon Kuper desde estas páginas en su columna “Planeta deporte”, el mayor desafío de “¡Gol!” radica en superar los desafortunados antecedentes que registra la historia más reciente del cine respecto de sus vínculos con el fútbol, al menos en el terreno de la ficción.
De hecho, los tres títulos más recientes sobre el tema que lograron una razonable difusión internacional pasaron bastante inadvertidos entre nosotros. El único que fue estrenado en las salas comerciales fue “Jugando con el destino”, relato de origen británico sobre el mundo del fútbol femenino que ayudó mucho a Keira Knightley (“La maldición del Perla Negra”, “Rey Arturo”) a convertirse en estrella, y que pese a sus valores no tuvo la respuesta esperada entre el público argentino.
Menos suerte aún tuvieron, pese al éxito alcanzado en sus respectivos países de origen, “Shaolin Soccer” y “Kicking & Screaming”. El primero, un relato sobre fútbol y artes marciales que alcanzó la envidiable marca de haberse convertido en la tercera película más vista de todos los tiempos en su país de origen (Hong Kong) recorrió el mundo con buena repercusión, pero en la Argentina apenas se estrenó en video, con el título de “Fútbol Kung Fu”, en una versión abreviada y doblada al inglés.
El segundo es una comedia norteamericana dirigida por Jesse Dylan (hijo de Bob) fue muy bien recibida por el público de su país. El film, protagonizado por Will Ferrell y Robert Duvall, se asoma al mundo de las ligas infantiles de fútbol en Estados Unidos tan ponderadas por Kuno Becker a partir de la cantidad de jugadores de ambos sexos que participan de ellas, pero también siguió el mismo camino. Sólo fue estrenada aquí en cajita, con el título de “Pateando y gritando”.
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