Mi vecino el pedófilo
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Opinión. Ricardo Russo fue detenido en el marco de una investigación internacional que, desde noviembre del año pasado, lo tenía en la mira como un posible productor y proveedor de pornografía infantil para una red que opera en internet profunda. Es un reconocido pediatra porteño que se desempeña, nada menos, como Jefe del Servicio de Reumatología e Inmunología del hospital Garrahan.
Por Analía De Luca
La investigación (llevada adelante por una organización estadounidense) dio con el IP de su computadora luego de asociarlo a otro IP de un sospechoso brasilero. Tras la denuncia, durante un allanamiento en su casa, se secuestraron dos computadoras y varios pendrives que contenían alrededor de 800 fotos y 70 videos “que incluían actos sexuales explícitos, desnudos y secuencias de abuso cuyas víctimas iban desde bebés de seis meses a chicos de 14 años”.
Fue detenido en el estacionamiento del hospital, al terminar su jornada laboral, ante el estupor de sus compañeros de trabajo que lo tenían en alta estima: “es una persona de diez, el mejor médico en lo suyo, muy prestigioso, solidario, atendía gratis cuando iba gente que no tenía para pagarle, amable, generoso, no tenía nada por lo que uno pudiera sospechar algo así”, relató un colega a la prensa.
Lo mismo ocurrió con sus vecinos, quienes, consternados, daban explicaciones del tipo “no lo conocíamos mucho pero nos caía bien porque conversábamos cuando sacaba el perrito o era muy reservado pero vive acá hace años”. Evidentemente, un pedófilo/pederasta no pondrá una placa de bronce junto a la puerta de su casa, anunciándose como profesional en la materia.
Pedofilia y pederastía 2.0
La pedofilia está considerada una parafilia, que consiste en la excitación o el placer sexual que se obtiene principalmente a través de actividades o fantasías sexuales con niños de entre seis y 11 años. La pederastía, en cambio, es la concreción material de esta atracción, es decir, el abuso sexual infantil propiamente dicho.
Desde la antigüedad se tiene conocimiento sobre ambas patologías y su regulación legal varía según la época y la sociedad a las que se circunscriben. Pero, actualmente, y -sobre todo- facilitado por Internet y el desarrollo de dispositivos tecnológicos, la pedofilia y la pederastía suman, además, el delito de asociación ilícita, añadiendo el lucro a un delito de por sí aberrante.
Y a raíz del caso del pediatra, el propio FBI ha dado pautas para reconocer la simbología que las redes de pedofilia / pederastía utilizan para identificar a sus miembros en Internet, así como información -para muchos novedosa- de la existencia de una Internet “profunda” que no aparece en los buscadores, y una Internet “oscura”, donde se publica y comparte información realmente abrumadora y se genera un movimiento de dinero de cifras escalofriantes.
Todos somos sospechosos
Mientras, a diario nos enteramos de casos de abuso sexual infantil: familiares, vecinos, referentes religiosos, docentes, allegados a la familia…y, por supuesto, algún depravado desconocido que rapta a un nene o una nena que -en el “mejor” de los casos- aparece luego con vida.
Nos guste o no, convivimos con la pedofilia y la pederastía. ¿Por qué un médico no podría ser un pedófilo / pederasta? ¿Porque realizó posgrados -como en el caso de Ricardo Russo- fuera del país y vivía en un barrio céntrico porteño? ¿Porque tenía un adorable perrito que sacaba a pasear todas las tardes?
La fiscal que investiga el caso, Daniela Dupuy, aseguró que “lamentablemente las detenciones por pornografía aumentaron. En lo que va del año nos llegaron más de 40 mil reportes de este delito, que es transnacional; por eso, en este caso puede haber más involucrados”, aseguró.
En un mundo ideal, un nene o una nena internados en el Garrahan están en las mejores manos. En un mundo ideal, los nenes deberían poder estar tranquilos en cualquier lugar, y cualquier adulto a cargo debería protegerlos, pero la evidencia demuestra que el mundo no es ideal y la única alternativa es redoblar la vigilancia.
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