MICHAEL SCHUMACHER ES EL PRIMER SÉXTUPLE CAMPEÓN
Ya está. Atrás descansan las especulaciones deportivas y matemáticas. Ayer cayó el telón del Mundial de la Fórmula 1 2003 y el alemán Michael Schumacher reescribió buena parte de la historia de la máxima categoría, al consagrarse campeón por sexta vez, lo que nunca nadie pudo lograr antes. Con un 8° lugar, algo bastante desacostumbrado para el rendimiento habitual de su Ferrari, Schumy superó los cinco títulos del argentino Juan Manuel Fangio, marca que se mantuvo como récord absoluto durante 44 años y que desde la temporada 2002 compartían ambos pilotos.
La vivida en el autódromo de Suzuka fue otra jornada feliz en todos los aspectos para Ferrari: además de la coronación de su piloto estrella, la competencia fue ganada por su otro integrante, el brasileño Rubens Barrichello, y la marca se quedó una vez más con la Copa de Constructores. Para el team de Maranello fue la decimotercera conquista entre los equipos y la quinta consecutiva.
El otro piloto que llegaba con posibilidades al GP del Japón, el finlandés Kimi Raikkonen (McLaren-Mercedes) dependía de un triunfo y aún así, debía esperar que Schumacher no consiga puntos. Pero Raikkonen llegó segundo, totalizó 91 puntos y fue subcampeón, a sólo dos unidades del séxtuple.
A los 34 años y con un contrato con Ferrari hasta fines de 2006, el campeón aclaró lo que muchos estaban esperando: seguirá corriendo en la Fórmula 1, aunque sabe que tendrá que lidiar con jóvenes que se han destacado como el propio Raikkonen o el español Fernando Alonso, que sin duda le harán sentir, en algún momento, el peso de los años. Pero eso es algo que el alemán ya tendrá tiempo de considerar. No ahora.
Este es el momento de festejar este cuarto título consecutivo con la rossa y experimentar esa inigualable sensación para un piloto que significa ser el hombre más laureado de todos los tiempos…
Un día complicado. Es cierto que para Schumy la alegría por la celebración final tapó todo lo anterior. Pero si el campeón hubiese sufrido las peripecias que pasó en Japón en cualquier otro GP del año, se hubiese ido con una mueca amarga. Es que, en una competencia a la que le sobraron alternativas, a él le pasaron muchas de ellas. En la sexta vuelta, mientras la Ferrari ganaba algunas posiciones, tocó de atrás al BAR del japonés Takuma Sato, rompió la trompa y debió pasar por los boxes para repararla, tras lo cual regresó en el 19° lugar.
Después se salvó otra vez del abandono al sobrevivir a un áspero duelo con su hermano Ralf (Williams-BMW), en el que éste terminó con el alerón frontal roto, al pegarle a la Ferrari, que bloqueó atrás de Cristiano Da Matta (Toyota).
Para colmo, durante una vuelta (la 13), como consecuencia de las detenciones de los primeros (Barrichello y Alonso) para reponer gomas, Raikkonen tuvo matemáticamente el título en sus manos, ya que saltó a la punta mientras Schumy marchaba por el fondo del pelotón.
Juan Pablo Montoya (Williams-BMW) fue otro de los protagonistas: capturó la punta tras superar a Barrichello en las primeras vueltas, pero un problema hidráulico lo dejó muy temprano al margen.
Así se fue otro certamen de la F.1. Que esta vez no fue uno más. Para las estadísticas, por primera vez hay un hombre con seis coronas. Que es el mismo que tiene el récord de triunfos, de giros rápidos, de puntos, de kilómetros en la punta, de podios, de primeras filas…
Habrá que ver qué más intentará lograr en 2004 este supercampeón que alguna vez dijo que lo único que quería era lograr un título con Ferrari, pero que con el tiempo demostró, con creces, que sus ambiciones (y su talento) parecen no tener techo.
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