MICHLIG: “LOS ÚNICOS QUE ESTÁN DE VACACIONES SON LOS DIRIGENTES JUSTICIALISTAS”
El titular del radicalismo santafesino, Felipe Michlig, desmintió categóricamente que el Ministerio de Gobierno lo haya convocado a él en forma personal o a su partido, de manera oficial, para dialogar sobre la reforma constitucional, fustigó a la Casa Gris porque “no existe diálogo institucional en la provincia” y le devolvió la pelota al titular de la cartera política, Roberto Rosúa: “No hay ronda de consulta porque los que están de vacaciones son los dirigentes del PJ”.
En el cruce de chicanas entre oficialismo y oposición, el gobernador Jorge Obeid se mostró ayer permeable a la principal demanda del arco no peronista en la provincia: que se amplíen los temas a reformar en la Carta Magna.
Por su parte, el jefe del radicalismo santafesino buscó desbaratar el argumento que dio Rosúa para explicar la razón por la cual se demoraba el inicio de la ronda de consulta con la oposición: “Están todos de vacaciones”.
“Hay algunos legisladores de vacaciones, pero otros no. En mi caso, estuve en Carlos Paz algunos días, con el celular abierto y no recibí ningún llamado, pero tampoco nadie habló o se comunicó con el comité provincial, razón por la cual si alguien dice lo contrario está mintiendo”, azuzó el senador Michlig, quien -le adelantó a La Capital- tiene previsto estar hoy en la capital provincial.
El fin de semana pasado el radicalismo dio a conocer un documento en respuesta a Rosúa. En el paper, el comité provincial consideró que se trató de una “falta de seriedad” la “mediática convocatoria a los partidos políticos para iniciar conversaciones por la reforma de la constitución”. También expresó preocupación porque a 180 días del llamado a primarias aún “no se sabe cómo se reglamentará la ley electoral”.
La versión del gobernador
Interrogado sobre el malestar de la UCR, un sorprendido Obeid respondió ayer en la Casa Gris: “La versión que tengo es que Rosúa llamó a varios legisladores, pero estaban de vacaciones; lo que nos va a llevar a que tengamos que esperar una semana o dos para conversar con ellos”. Luego reafirmó que serán escuchadas todas las voces de los partidos políticos, “sobre todo la de la UCR, que es la segunda fuerza política”.
La explicación oficial no conformó al radical Michlig, quien reiteró: “No fuimos consultados ni convocados, ni siquiera por un llamado telefónico, por lo que creo que los únicos que están de vacaciones son los dirigentes del PJ, y por eso se demora la convocatoria”.
El jefe del radicalismo santafesino propuso al gobierno que, “si no se puede comunicar con los legisladores y dirigentes del PJ y hay tanta premura para iniciar el mecanismo institucional para la reforma, se comience con otros sectores políticos”. Luego conjeturó que “si en realidad lo que se quiere es saber primero qué opina el partido oficial, hasta que no vengan de vacaciones no habrá convocatoria”.
La ronda de conversaciones que impulsa el gobierno, aparentemente, se están manejando sin un criterio coherente, ya que en algunos casos hubo comunicaciones con autoridades partidarias, como el caso del diputado Eduardo Di Pollina (secretario del PS), pero en otros casos sólo hubo llamadas telefónicas a algunos legisladores.
“Al margen del llamado a Di Pollina, nosotros hasta el momento no tenemos ninguna comunicación sobre la convocatoria, por lo que creo que la verdadera razón para no haber comenzado la ronda es que falta el PJ”, comentó ayer a La Capital el diputado socialista Sergio Liberatti.
Liberatti precisó que él y su par de bancada Antonio Bonfatti fueron llamados por Rosúa el año pasado para analizar la reglamentación de la ley electoral, “pero hasta ahora sólo fue ese llamado” el que recibió, aclaró.
La realidad es que la ausencia de comunicación en el ámbito oficial e institucional es lo que fastidia a la conducción del radicalismo, la que nunca fue convocada desde la Casa Gris. Al mismo tiempo, el propio Rosúa admite públicamente que habló con el diputado radical Santiago Mascheroni por el tema de la reglamentación de la ley de internas abiertas, y que está esperando su opinión, pero no lo consulta a Michlig ni convoca a la UCR como partido.
Así planteadas las cosas, es claro que no existe por el momento corriente de simpatía alguna entre la conducción de la UCR y Rosúa, quien, según Michlig, puede haberse sentido molesto porque le cortaron las vacaciones. “Pero no fuimos nosotros”, se apuró a aclarar.
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