MIENTRAS INVESTIGAN EL INCENDIO DE `EL CAIRO´, SU DUEÑA PROMETE REABRIRLO
Eran las 5.30 de una fría madrugada. Sandro venía de cumplir el ritual de todo canillita cuando sintió que un aroma pestilente salía entre las vallas que encierran el bar. “Venía de repartir los diarios y vi que salía humo por arriba de los tapiales”, dijo desconsolado. El mítico bar El Cairo, abierto en 1943 y cerrado hace un año, quedó destruido por un incendio que convirtió a su interior en cenizas e inutilizó el cielorraso, pero no generó daños en su estructura. Si bien la Justicia aún investiga las causas, hay vecinos que creen que fue intencional. Y a pesar del siniestro, la dueña del local, María José Mattievich, aseguró que avanzará con su proyecto de reconvertir el espacio en un complejo cultural.
Todo fue cuestión de minutos. En plena oscuridad el fuego se apoderó del bar incendiando los pocos muebles que estaban arrumbados en un sector del lugar. Para sofocarlo hizo falta la presencia de tres dotaciones de bomberos, la Central de Operaciones de Emergencia, cubas de Aguas Provinciales y más de una hora y media de trabajo.
El dispositivo incluyó cortes de calles y el despeje de las veredas en forma preventiva. Tras la acción de los bomberos, el local que había clausurado sus puertas hace más de un año se convirtió en un reducto lleno de hollín y humo.
“Es la crónica de una muerte anunciada. Dejar un edificio tan viejo vacío tiene estos riesgos”, se lamentó un ocasional transeúnte, en medio de un grupo de rosarinos que se acercaron al lugar.
Manuel Dos Santos fue el encargado de hacer el relevamiento estructural del bar para Obras Particulares de la Municipalidad. “A diferencia del incendio en Todo Plast, acá no hay deformaciones de la estructura edilicia, ni el metal llegó a ponerse al rojo vivo. Había un piso de madera con brea encima que se levantó todo, pero nada serio. Después el fuego dañó el cielorraso compuesto por listones de madera y material inflamable, pero no hay necesidad de evacuación preventiva, no existe dilatación importante de los perfiles y no corre ningún peligro serio de derrumbe”, resumió el funcionario.
Apenas escuchó que se incendiaba El Cairo, su dueña corrió a la esquina de Santa Fe y Sarmiento. “Presentía que esto podía ocurrir”, lanzó Mattievich ante la sorpresa de la prensa para agregar: “Podría haber sido peor, porque hay oficinas en el primer piso y un subsuelo que afortunadamente no se quemó”.
A renglón seguido, la mujer explicó su mal presagio. “Hubo un episodio anterior donde se robaron la puerta de Blindex, y toda una estructura de acero inoxidable, ingresaron por el pool (que está por Sarmiento) sin violentar la entrada del bar”, recordó.
El local tenía interrumpido el suministro de luz y gas. Justo en la planta alta funciona un estudio jurídico a cargo de un matrimonio de abogados.
“Pudo haber sido intencional. El local vecino tenía una puerta con el vidrio roto lo que permitía ingresar hasta un patio y de ahí llegar hasta el bar. Son suposiciones”, dijo el hombre, quien prefirió no identificarse.
“La doctora Mónica Pienzi me dijo que una vecina aseguró haber visto a alguien ingresar al bar por Sarmiento. Todo hace suponer que arrojaron algún cigarrillo encendido. También me sorprende que a la óptica (ubicada en Sarmiento al 600) le falten desde el viernes algunas rejas”, afirmó Mattievich.
Durante la jornada de ayer también circularon versiones que aseguraban haber visto a un muchacho ingresar a El Cairo a través del vallado que protegía la construcción.
El episodio originó la apertura de una causa judicial ante la posibilidad de que pudiera tratarse de un incendio provocado. La investigación quedó a cargo del juez de Instrucción Nº 11, Carlos Alberto Triglia, quien anoche aguardaba los resultados de las pericias realizadas en el lugar por los Bomberos Zapadores y la declaración de algunos testigos para definir los pasos a seguir en las pesquisas.
Volver a empezar
Cuando todavía humeaban algunos restos de muebles, Mattievich aseguró que seguirá adelante con su ambicioso proyecto de reconvertir a El Cairo en un complejo gastronómico-cultural, abierto las 24 horas que incluirá un bar temático con restaurante en planta baja y un salón de usos múltiples en el subsuelo.
“Vamos a empezar de cero, quizás demande un tiempo más pero mientras no esté dañada la estructura lo demás se arregla”, afirmó la empresaria para confesar que en estos días aguardaban que la Municipalidad terminara con las habilitaciones. “Volveremos a negociar con los dos grupos interesados en alquilar el bar. Ellos me confirmaron que seguirán adelante, pero si no son ellos, habrá otros; porque el proyecto no quedará en la nada”, reafirmó Mattievich.
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