Miguel Se calló para no caerse
Son curiosas las estrategias de los asesores de imagen en política. Uno puede pensar que los candidatos pueden recibir muchos consejos: cómo pararse, de qué hablar, cómo vestirse, incluso -propio de estos tiempos de “Media Training”- cómo no responder a ciertas preguntas, hablando de otro tema.Lo que no resulta natural es que los candidatos no hablen. Que la sugerencia de los jefes de campaña sea “No hablés más que cada vez que hablás bajamos puntos”. Y aunque parezca mentira, esa fue la frase que le soltó el carísimo asesor de Mauricio Macri, Durán Barba, a Miguel Del Sel. “Que el candidato no hable más, que no opine sobre nada en los medios. Cada vez que lo hizo fue perdiendo puntos”.
Y entonces, desde que Miguelito salió a decir que él “es así”, tratando de explicar que los asados con putas son una cosa natural en su vida, se calló. No habló con nadie más. O sí, solo con aquellos que le garantizan preguntas cómodas y salidas airosas.
Ahora se lo escucha en los cuidadosos spots redactados especialmente para él. Y nada más. Los asesores no responden a los llamados de los periodistas cuando pretendemos hacerle una entrevista, o directamente dicen que no, que “le recomendaron que no hablara”.
Y así nos vamos acercando al 19 de abril, con un pretendiente del sillón del Brigadier López que prefiere no hablar para que no se le compliquen las cosas.
Es cierto que la palabra está devaluada y que a los políticos es preferible medirlos por sus actos antes que por sus discursos. Pero no hay acto que se le pueda exigir a quien no gestionó nunca nada. Si se trata de medirlo a Del Sel, al menos en su faceta de dirigente, habría que remitirse a su labor parlamentaria, pero es imposible encontrar algún proyecto que lo encuentre como protagonista. De hecho, sus participaciones en general son firmas que adhieren a iniciativas de otros y no existe, en su paso por el Congreso, una sola norma que haya sido sancionada.
¿Cómo se lo juzga entonces a Miguel Del Sel? ¿Por su pasado de humorista? ¿Por su historia de hacendado? ¿Por su simpatía? ¿Por quienes lo rodean? ¿Por los antecedentes de sus asesores? ¿Por sus chistes?
Miguel Del Sel tendrá, si es elegido, la responsabilidad de definir políticas de inclusión, de seguridad, de planificación de la obra pública, de administración de los recursos públicos, de educación, de seguridad, en fin, tendrá la responsabilidad de tomar determinaciones que mejoren o empeoren la vida de los santafesinos.
¿Cómo sabremos los santafesinos qué piensa sobre todo esto si ha decidido llamarse al silencio?
Miguel Del Sel se presenta como “lo nuevo”. Y curiosamente detrás de él aparece el peor pasado de las gestiones que vaciaron y empobrecieron a Santa Fe: los autores del desguace del Estado provincial, los que eliminaron nuestra única herramienta financiera, los que convirtieron a nuestros docentes en los peores pagados de todo el país, los alumnos peores formados y los que aumentaron en un 500 % los niveles de pobreza y marginalidad en toda la bota.
Si no va a responder sobre todo eso… ¿Sobre qué base los santafesinos van a decidir si Del Sel es una buena o una mala propuesta?
“Usted se calla” le dijeron. Ya había dicho que los docentes eran vagos, que no iba a pagar las putas sino el asado, ya se había burlado de las gordas y las petisas, ya les explicó a los chicos que si no estudiaban iban a terminar como él.
¿Cuál es el límite que se acepta como natural ante este tipo de decisiones?
Las respuestas no las tienen ni él ni sus asesores de prensa. Las tiene la gente y habrá que ver si efectivamente las acepta.
Este contenido no está abierto a comentarios

