MIL AFRICANOS SE LANZARON SOBRE LA VALLA EN MELILLA: SEIS MUERTOS
Los 1.700 inmigrantes en Melilla vivieron ayer sus horas más dolorosas y humillantes cuando se anunció que seis de estos desesperados habían muerto y otros setenta fueron expulsados por España a Marruecos. “Nosotros no creíamos que se pudiera sufrir tanto. Son seis amigos que han muerto y dejan familias rotas en sus países. Además, cuando creíamos que por fin estábamos a salvo, nos enteramos que comienzan las expulsiones de España a Marruecos, un país donde hemos sufrido mucho”, explicó a Clarín un inmigrante que no podía contener sus lágrimas.
Los seis murieron, tres baleados y los otros aplastados en la mayor invasión ocurrida hasta ahora cuando mil africanos se lanzaron sobre la valla. Sólo tres pudieron pasar.
La jornada comenzó con los sangrientos asaltos en diversas zonas del vallado. Ahmed Charib Banaizar, vivió la tragedia junto a su familia en la azotea de su casa, ubicada junto a la doble valla de la frontera, a pocos metros del paso fronterizo del Barrio Chino. “Poco después de las cuatro y media de la mañana nos despertó la gritería de los inmigrantes que asaltaban el vallado y los de los guardias marroquíes y españoles. Fue una batalla campal con explosiones, ruidos de disparos, dos helicópteros que enfocaban a los inmigrantes que subían por las escaleras, y una gran cantidad de soldados marroquíes que reprimieron con mucha violencia a los africanos. Los asaltos se sucedieron en distintos lugares del vallado pero aquí se produjeron los enfrentamientos más grandes”, relató a Clarín.
Poco después, viajando en el vehículo de Banaizar, Clarín contempló cómo se están “reforzando” las vallas erizadas de un alambre que ya ha superado en capacidad de hacer daño a las púas y despliega cuchillas muy afiladas que provocan heridas desgarradoras. En el trecho de tierra entre las dos vallas se han instalado espesos rollos del alambre y varillas de hierro. Cualquier ser humano que caiga sobre estos crueles artilugios sufrirá desgarramientos espantosos o quedará “empalado” en los hierros.
En medio de estas novedades “técnicas” europeas se produjo ayer la quinta avalancha en sólo una semana. Los desesperados intentaron esta vez pasar por varios puntos y se encontraron con el mayor despliegue de fuerzas marroquíes bloqueando la zona después de haber recibido unos 2.000 soldados de refuerzo.
Sólo un inmigrante consiguió llegar a España y por la tarde aparecieron otros dos, todos con heridas por todo el cuerpo. La de ayer ha sido la más sangrienta de las doce grandes avalanchas que se produjeron desde agosto pasado que dejaron 14 muertos y centenares de heridos.
Marruecos dijo que, además de los muertos, otros treinta africanos resultados heridos, algunos de ellos también por arma de fuego, y más de trescientos fueron detenidos. El comunicado de las autoridades marroquíes tardó doce horas en revelar la gravedad de los hechos. Los disparos se produjeron, dice Marruecos, “dada la violencia de los inmigrantes que estaban poseídos por la fuerza de la desesperación. La policía marroquí ha defendido legítimamente sus puestos de vigilancia frente a la alambrada y seis inmigrantes clandestinos han encontrado la muerte”.
Las expulsiones tienen lugar en el marco de la aplicación del convenio hispano-marroquí de 1992 por el que España puede expulsar a inmigrantes que hayan llegado ilegalmente desde Marruecos. Además de las presiones diplomáticas, que no han sido débiles, la Unión Europea aprobó una ayuda a Marruecos de cuarenta millones de euros y España aportará otros veinte.
Las informaciones sobre la modalidad en que se realizarían las expulsiones fueron confusas hasta que se aclaró que los setenta echados son ciudadanos de Benín, lo que les permite cumplir con el acuerdo para que, a su vez, Marruecos los deporte a ese país. Las expulsiones se cumplieron antes de la medianoche, y los setenta clandestinos embarcaron en Algeciras rumbo a Tetuán, Marruecos. No se aclaró cómo habían llegado al puerto de Algeciras ni las circunstancias en que fueron transportados desde el Centro de Acogida, a escasa distancia del doble vallado.
Desde la frontera con Argelia, algunos periodistas testimoniaron que estos días, en especial ayer, llegaban ómnibus marroquíes con inmigrantes clandestinos. La frontera es una tierra de nadie muy difícil de atravesar y la vecina Argelia recibe a los inmigrantes con hostilidad. Lo más grave, según las ONG, es que los clandestinos son transportados hasta una zona fronteriza que es un inhóspito desierto, en donde han sido deportados más de mil africanos. La ONG Paz Ahora denunció que ya han muerto en el área ocho personas. Médicos Sin Fronteras envió una misión para comprobar estas denuncias y ayudar a las víctimas.
“No hay agua ni comida. Sólo arena. Además los inmigrantes son abandonados sin que existan acuerdos de Marruecos con Argelia para que los acepte. Ya hay un número indeterminado de desaparecidos y entre los ocho muertos hay una mujer”, señaló Paz Ahora. Las ONG llamaron a las instituciones internacionales para que intervengan ante este “crimen humanitario”.
El delegado del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en España, Carlos Boggio, criticó la decisión del Ejecutivo español de expulsar a los inmigrantes a Marruecos “porque allí se violan los derechos humanos”. Añadió que debe cumplirse la Ley de Asilo para que cualquier extranjero pueda solicitarlo.
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