Mirá el Chaco
Como Santa Fe vive al ladito de Paraná, Resistencia vive al lado de Corrientes. La Corrientes conservadora, antigua y feudal mira de soslayo a su ladera que se ha puesto a crecer, a mucho costo de pobreza, pero crecer al fin.
Resistencia es una ciudad relativamente nueva. No tiene más de cien años la capital del Chaco, que luce jovencita si se la compara con la vieja vecina correntina.
Y como es una ciudad nueva, con sangre de aquí y de allá, puja más. Hace unos años, Barranqueras, a unas pocas cuadras de Resistencia, era solamente el puerto. Hoy es otra ciudad de 30 mil almas que se le ha encarnado a la capital, que la lleva como los canguros a sus crías. El 40% de la población del Chaco vive en la capital y su alrededor. Es mucha la gente y es poco el trabajo. Hay demasiados planes sociales y pocos planes para sortear la miseria.
Por el corredor que une a Chaco y Corrientes, incluyendo a Barranqueras y otros barrios alejados, se puede ver a diario a un millón de personas deambulando. Curiosamente, siendo que el Chaco vio crecer su capacidad de ingreso tres veces en los últimos cinco años, dos tercios de la población capitalina vive bajo la línea de pobreza. No es tan difícil de explicar: la explosión sojera de la pampa húmeda alcanzó la zona pero la tierra hace tiempo que es de unos pocos, porque -se sabe- estamos en Argentina.
Toda la mano de obra desocupada del campo que invirtió en tecnología para reemplazar el trabajo del hombre duro del Chaco se vino para la capital. Y siguió más desocupada. Claro que al menos se puede entretener observando esculturas. Resistencia es la capital de la esculturas. Hay más de cien obras por las calles del centro y sólo eso y nada más que eso le imprime una personalidad propia, casi una identidad.
Será cuestión de quedarse unos días en la capital del Chaco. A simple vista, como buena capital de provincia, late al pulso de los clientes de banco mañaneros, descansa obligadamente a la siesta y se juega su suerte a la ruleta o la quiniela por las noches. Es una manera argentina de correrse de las estadísticas de la pobreza. Pero la mayoría de las veces no se cumple la propaganda de los milicos que rezaba ¡Chaco puede!
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