MISIONES: LA MONJA OPOSITORA HACE CAMPAÑA EN MOTO Y LE PEGA DURO AL GOBERNADOR
A los setenta años se sigue subiendo a una vieja motocicleta para colaborar con los sectores sociales más desprotegidos de las Cataratas. Aún así, lejos está la monja Adela Helguera de los tiempos en los que su vocación religiosa la llevó a Japón, Filipinas y la India. Hoy su voz sigue siendo escuchada en Misiones —donde vive hace 12 años—, pero comienza a tomar el tono de un político en campaña, de la mano del obispo de Puerto Iguazú, Joaquín Piña.
La comparación resulta inevitable: eso ocurre desde que trascendió su predisposición para ser postulante a convencional constituyente por el Frente Unidos por la Dignidad que liderará el obispo Joaquín Piña.
El frente se opone a la reforma constitucional que propone el oficialismo local para conseguir la reelección del gobernador Carlos Rovira. “El (por Rovira) ha sido elegido por el voto popular, pero creo que no está mirando las necesidades de su pueblo”, dijo Helguera ayer a radio Mitre.
La monja, que integra el Frente Nacional contra la Pobreza, es conocida en la provincia por su activo rol social. En 2002 la detuvieron por cortar rutas durante una protesta con desocupados. Dicen que en las Cataratas la reconocen por el simple ruido de su moto, con la que desde hace años se traslada a los barrios más marginados por el sistema. Pero el tiempo no pasa en vano: sus dotes al volante ya no son los mismos de antaño. El 12 de junio no pudo eludir un bache, perdió el equilibrio y terminó de boca contra el asfalto. Hoy se recupera de una fractura en el fémur.
Metida en la realidad política de Misiones, la monja se opone a la reforma que plantea el oficialismo, que permitiría la reelección indefinida del eventual gobernador. En el caso de Rovira, como ya fue reelecto en 2003, si no consigue la reforma deberá dejar el poder.
La monja tampoco duda en meterse con la polémica por el aborto: “A las mujeres con las que me confían que han abortado, las encuentro muy heridas. La mujer está hecha para dar vida y tener que dar la muerte, en su propio seno, además, destruye. No podemos condenar a nadie, tenemos que dejar formar la conciencia de la gente. Demasiado castigo tienen (quienes abortan), y que se cuiden también los hombres, porque acá todo cae sobre la mujer”.
Este contenido no está abierto a comentarios

