MISIONES: LA TIRANTE RELACIÓN DE LA IGLESIA Y EL GOBERNADOR
La relación entre los dos obispos de Misiones y el Gobierno provincial atraviesa por su peor etapa en la última década a raíz del desesperado intento de Carlos Rovira de modificar un artículo de la constitución provincial, el que le impide volver a disputar la gobernación en las elecciones del próximo año.
Al igual que su antecesor y mentor político, Ramón Puerta, Rovira padece los embates de los obispos de Posadas, Juan Rubén Martínez; y de Puerto Iguazú, Joaquín Piña, quien no sólo se opone a la reforma, sino que encabezará la lista de candidatos a convencionales por un frente opositor.
El primer gran enfrentamiento entre la Iglesia y el poder político misionero desde el retorno de la democracia se produjo en 1996, cuando el gobernador era Puerta. En esa oportunidad, las críticas de Piña y su colega de Posadas, por entonces Alfonso Delgado, también tuvieron repercusión nacional. El obispo de Puerto Iguazú había denunciado “la invasión del oficialismo en la Justicia, sobre todo en el Superior Tribunal de Justicia. Acá en la provincia, quizás como un reflejo de lo que se da en la Nación, se notan presiones y manejos turbios”, disparó el jesuita. Incluso, ambos prelados le pidieron al entonces presidente Carlos Menem la intervención del poder judicial misionero, algo que no se concretó.
La actual candidatura de Piña sorprendió a Rovira, que ya se había habituado a los duros cuestionamientos que lanzaba a través de las cartas que todos los fines de semana envía a los diarios locales, como forma de comunicación con sus feligreses.
Tal fue la sorpresa que el gobernador tuvo que volver sobre sus dichos. Primero dijo que la única forma de campaña que concebía para las elecciones de constituyentes era la de “seguir trabajando por la Provincia”.
Pero cuando el prelado no descartó la posibilidad de integrar la lista opositora, convocó a un acto proselitista en Posadas donde fue el principal orador. Pese a que es uno de los que más critica a la vieja política, allí se pudo observar que piensa echar mano a muchos recursos del viejo peronismo en su intento por volver a encabezar la lista del Frente Renovador en 2007.
La semana pasada anunció el desembarco del presidente Néstor Kirchner y dos o tres veces por semana se lo ve encabezando los actos de inauguración de obras públicas o viviendas.
Lo que el Frente Renovador de la Concordia Social, el partido que lidera, creía iba a ser un simple trámite el 29 de octubre, se ha transformado en una dura misión.
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