MISTERIO EN EL ROBO AL BANCO NACIÓN: LOS LADRONES DEJARON PLATA Y JOYAS
El misterio que envuelve al robo de cuatro cajas de seguridad en la sede del Banco Nación crece. Ayer se supo que una de las cajas no fue completamente saqueada y eso disparó una serie de hipótesis nuevas. Además, el juez federal Norberto Oyarbide dijo que “hubo algunas falencias en el sistema de seguridad”, a pesar de que la titular de la entidad, Felisa Miceli, sostiene lo contrario.
El robo de las cuatro cajas fue descubierto el jueves pasado, cuando una clienta advirtió que la cerradura de su caja había sido forzada. Ese fue el puntapié inicial: en pocas horas se comprobó que otras tres cajas habían sido abiertas y por eso derivaron el caso a la Justicia.
Oyarbide cree que el robo fue cometido por un falso cliente (alguien que habría alquilado una caja de seguridad con un DNI falso para tener acceso a la bóveda), por un empleado infiel o por una combinación de ambos.
Como lo que se guarda en las cajas no se declara, el contenido de lo que había en las mismas sólo se puede saber por lo que declaren los clientes. Según ellos, el monto de lo robado de tres de las cajas ascendería a 120.000 dólares, 40.000 euros y valiosas joyas. La última caja habría estado vacía, porque según fuentes del banco no estaba alquilada.
Pero en una de esas cajas quedaron dólares, relojes Longines y mexicanos de oro (monedas utilizadas como ahorro).
“A una señora le llevaron 20 mil euros y 1.000 dólares, pero le dejaron otros 2.000 dólares. Esto es extrañísimo, no habrán podido sacarlos porque la plata les haría mucho bulto. Además había joyas muy importantes, pero se llevaron unas y dejaron otras”, dijo el juez a Radio Mitre.
Si bien esa es una hipótesis (que los ladrones no tuvieron tiempo o espacio para guardar todo el dinero y joyas que había en las cajas) hay otras dos que los investigadores no descartan.
Una es que el robo haya sido producto de un conflicto político interno con el fin de perjudicar a la gestión de Miceli y que el dinero que quedó fue parte de un mensaje mafioso.
Distintas fuentes del banco dijeron ayer que dentro del Nación se vive una situación conflictiva porque en septiembre habrá elecciones gremiales para elegir al futuro secretario de La Bancaria “en las que se juegan muchas cosas”. Pero Miceli declaró ante el juez que descartaba que el robo fuera un ataque en contra suyo. Voceros del gremio también descartaron esa versión: “Es una infamia y los que la sostienen son unos irresponsables”, dijeron.
La tercera hipótesis con relación al dinero que quedó en la caja es que realmente eso haya sido todo lo que había. Es decir, los ladrones abrieron la caja pero no alcanzaron a llevarse nada porque el tiempo les jugaba en contra y la clienta después denunció un faltante que no existía. Algo que por ahora parece muy difícil de probar, ya que no hay registros de lo depositado en esa caja.
Lo que Oyarbide dejó ayer en claro fue que “se notan algunas falencias en el sistema de seguridad”. Mencionó entre ellas que la persona que ingresa a la bóveda “no es revisada, no hay tampoco un detector de metales, y lo que advertimos también es que no hay una alarma instalada sobre el sector de las cajas”. Así, contradijo a Miceli, quien declaró que no había fallas en la seguridad.
Mientras, los investigadores siguen analizando huellas (se hallaron varias), viendo videos y revisando los listados de los clientes que ingresaron a la bóveda en las últimas semanas.
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