MOLINÉ APELÓ LA SUSPENSIÓN DISPUESTA POR EL SENADO
El juez de la Corte Suprema, Eduardo Moliné O’Connor apeló ayer la suspensión dispuesta por el Senado, en el marco del proceso de juicio político iniciado en su contra. En un extenso escrito, sus abogados defensores reclamaron que el máximo tribunal revoque la medida y embistieron contra la legisladora y primera dama, Cristina Fernández de Kirchner.
El próximo paso de Moliné será acudir con su reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En una presentación de un centenar de páginas, dirigida al presidente del Senado, Daniel Scioli, el abogado de Moliné, Gregorio Badeni, calificó de “arbitraria” la decisión de suspenderlo en el cargo, y advirtió que la facultad de actuar así respecto a un juez de la Corte “no está prevista en la Constitución”.
Badeni señaló que la senadora Fernández de Kirchner “tergiversa la realidad” y solicitó a la Cámara alta que admita el recurso extraordinario presentado ayer para que la Corte deje sin efecto la suspensión del juez, sometido a un proceso de juicio político que podría terminar con su destitución. Si el Senado, como probablemente ocurra, rechaza la presentación, Moliné igualmente irá a la Corte, a través de un recurso de queja.
Según el abogado, el Senado “desconoció los principios más elementales del debido proceso legal” porque la suspensión “lesiona gravemente y de manera irreparable los derechos” de Moliné. Y destacó que al estar suspendido sin cobro de salario, el juez no puede tener otro trabajo o actividad “que le permitan satisfacer dignamente sus necesidades más elementales y las de su grupo familiar dependiente”.
La intervención de la Corte será a través de conjueces, ya que el martes pasado —en señal de que no parecen dispuestos a salir en su defensa— todos sus colegas se excusaron (ver La Corte…).
Respecto a la senadora Fernández de Kirchner, el escrito le dedicó varios párrafos.
Para el defensor del juez, la senadora por Santa Cruz “reveló los motivos políticos reales del juicio público” al hablar del “Pacto de Olivos (que la senadora avaló expresamente junto a su marido) y de una situación institucional histórica, política y partidaria vergonzante (de la que ella claro está no fue ajena)”.
“El Senado puede remover a los jueces del alto tribunal pero jamás suspenderlos en sus cargos ya sea en forma definitiva o transitoria”, advirtió Badeni en la apelación.
Según el escrito, la decisión de suspender a Moliné —adoptada el 8 de octubre último por el Senado— “estaría respaldada por una suerte de clamor popular reflejado en presuntas encuestas de opinión”. Y agregó que el juez es “víctima de una discriminación por motivos políticos” porque se lo enjuicia sólo a él por su firma en tres fallos (conocidos como Meller, Magariños y Macri) a pesar de que esas sentencias fueron firmadas también por otros jue ces de la Corte.
La presentación agregó que, al suspender al juez, el Senado alteró “el principio de inamovilidad de los jueces mientras dure su buena conducta”.
Badeni recordó que sólo en una ocasión previa en la historia argentina se sometió a juicio político a ministros de la Corte Suprema, y comparó lo sucedido entonces con el presente.
“Fue entre 1946/47”, cuando se removieron tres jueces y hoy se vive un proceso “exactamente igual a ese antecedente, ya que ambos fueron promovidos con el objeto de producir vacantes y que ellas fueran cubiertas con personas afines al pensamiento político de turno”, concluyó.
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