MOLINÉ SEÑALÓ QUE SE TRATO DE UNA "DESTITUCIÓN POLÍTICA"
El destituido juez de la Corte Suprema, Eduardo Moliné O’Connor, volvió a cuestionar esta mañana la decisión del Senado de separarlo de su cargo y aseguró que siempre actuó “en conformidad con la Constitución y con la Ley”. Según el ex ministro, se trató de una “destitución política que se concretó por dos votos de diferencia”.
“He demostrado que actué permanentemente en conformidad con la la Constitución y con la Ley”, sostuvo Moliné esta mañana, horas después de haber asistido desde las gradas de la Cámara alta a la votación que lo sacó de su cargo, después de 13 años en el Máximo Tribunal.
Por otro lado, reafirmó su intención de acudir a instancias internacionales para enfrentar la decisión del Senado al indicar que “la Corte Suprema de Justicia y la Corte Interamericana de los Derechos Humanos van a intervenir”, y se quejó porque “la Justicia es lenta” a excepción de “este juicio político que se resolvió en dos meses”.
Anoche, el Senado encontró a Moliné culpable por mal desempeño en sus funciones después de un proceso que duró apenas dos meses. De los nueve cargos sobre los que lo acusaban, se lo halló responsable en dos. Y la votación fue ajustada: el Gobierno, que operó activamente para sumar a los senadores contra el magistrado, logró que en los dos cargos, ambos referidos a la causa Meller fueran votados por 45 legisladores contra 19, cuando el número necesario era de 43.
Además, Moliné O’Connor consiguió una pena más leve de la que la acusación planteaba. Los senadores no dieron los dos tercios de los votos, 38 en total, necesarios para declararlo “incapaz de ocupar ningún empleo de honor, de confianza o a sueldo de la Nación”. Es decir, el juez no fue inhabilitado para ejercer cargos públicos.
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