MOLINOS RÍO DE LA PLATA GANA MUCHO PERO REPARTE POCO
El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario se embarcó en una nueva disputa por el reparto de una porción de la renta que sus afiliados producen en la planta rosarina de Molinos Río de la Plata (ex aceitera Santa Clara), la principal empresa productora y exportadora de alimentos del país que desde 1999 pertenece al grupo Pérez Companc. Fundada en 1902 por Bunge & Born, la compañía, con presencia directa e indirecta en varios países de la región, experimentó en los últimos años una recuperación envidiable: un informe del Instituto de Estudios y Formación (Idef) de la CTA, por ejemplo, señala que las utilidades totales de Molinos treparon entre 2003 y 2004 un 2.000 por ciento (dos mil por ciento), al pasar de un millón de pesos a 21 millones. En 2005, según el propio balance de la compañía, sus utilidades ascendieron a 42,8 millones de pesos, cifra que de todas maneras se ubica unos 10 millones por debajo de lo embolsado en 2001 antes de la gran crisis. Los aceiteros rosarinos reclaman en paritarias un salario básico de 1.950 pesos para la categoría mínima de su escala, pero hasta ahora la empresa se niega a otorgarlo.
Hoy las partes se verán las caras en el Ministerio de Trabajo de la Nación, ámbito en el que discurren las paritarias salariales de los aceiteros. Los trabajadores pidieron la semana pasada que la empresa brinde un informe acerca de su situación financiera y calcule el costo laboral de cada obrero para compararlo con las ganancias de la firma. El Ciudadano adelanta algunos de esos datos, fundamentales para contextualizar la discusión salarial.
“Molinos Río de la Plata es una de las compañías líderes de la industria alimenticia en Sudamérica y el primer exportador argentino de productos alimenticios con marca, llegando a 45 países alrededor del mundo”, asegura la página web de la empresa. Que agrega: “Molinos es el principal productor de aceite comestible envasado de la Argentina y el mayor exportador de aceite de girasol refinado y embotellado del mundo. También lidera el mercado de pastas en Argentina y exporta a los principales países del mundo”.
FACTURACIÓN Y GANANCIAS
El informe del Idef, basado en datos de la revista económica Mercado, analiza el comportamiento y la evolución de Molinos durante el bienio 2003-2004. El documento da cuenta de que “sus ventas crecieron un 20,1 por ciento, que se sigue manteniendo en el puesto número 5 dentro del ranking de ventas de las empresas del sector de alimentos y bebidas y en el puesto número 13 de las empresas que más venden, y es el grupo número 17 de mayor venta en la economía argentina”.
En 2003, consigna el trabajo de Idef que dirige el diputado Claudio Lozano, Molinos Río de la Plata vendió por 2.456 millones de pesos, cifra que trepó a 2.949 millones un año después. Su ganancia fue, como se dijo, de un millón de pesos en 2003 y de 21 millones al año siguiente.
Sus exportaciones, sigue el documento, pasaron de 410 millones de dólares en 2003 a 675 millones en 2004.
Molinos divide sus negocios en dos grandes ramos: la venta de productos “de marca” y la venta “a granel”, sobre todo de aceite de soja. De acuerdo con el estudio del Idef, las exportaciones de la compañía pasaron de representar el 50 por ciento de sus ventas en 2003 al 68,7 un año después.
La memoria y balance 2005 presentada por Molinos permite observar, en tanto, que el año pasado la firma que lleva “más de cien años en la mesa de los argentinos” facturó por 1.214 millones de pesos la venta de sus productos “de marca”, mientras que sus ventas “a granel” ascendieron durante ese ejercicio contable a 1.552 millones de pesos.
Las utilidades de la empresa que controla la planta de la ex aceitera Santa Clara, ubicada en la zona oeste de Rosario, y cuyos trabajadores reclaman por estos días un salario básico de 1.950 pesos, tuvieron el siguiente comportamiento en el último lustro: en 2001 obtuvo ganancias por 52,9 millones de pesos, en 2002 –año de la brutal devaluación de la moneda argentina– arrojó pérdidas por 84,9 millones, pero un año después logró equilibrar sus cuentas y obtener un millón de pesos de ganancia deducido el pago de impuestos.
En 2004 la compañía productora, comercializadora y exportadora de productos alimenticios tuvo un resultado neto de 21,2 millones de pesos –siempre según lo declarado en su balance del ejercicio pasado– y en 2005 sus ganancias ascendieron a 42,8 millones.
El negocio de Molinos está integrado verticalmente, es decir que cubre todos los eslabones de la cadena productiva. Así lo señala la misma firma en su sitio de internet: “Las actividades de nuestra compañía en el mercado local cubren la producción, comercialización y distribución de una amplia gama de productos alimenticios de consumo masivo: aceites comestibles, hamburguesas congeladas, pescados congelados, vegetales congelados, pizzas y pastas congeladas, pastas secas y frescas, sémola fortificada, rebozadores y pan rallado, salchichas de viena, arroz, harinas, premezclas horneables y gelificables, yerba mate, margarinas, fiambres y tapas para tartas y empanadas”.
PRESIÓN SALARIAL
El apartado de la memoria 2005 de Molinos destinado a explicar los detalles del “contexto macroeconómico” del país sitúa a la recomposición salarial exigida por los trabajadores como uno de los elementos que repercute en sus costos, junto al otro elemento que considera determinante: la inflación.
Dice el documento de la compañía del grupo Pérez Companc: “Diversos sectores de la sociedad han sido protagonistas a lo largo del año de reclamos por ajustes de salarios, lo que derivó en renegociación de un número importante de los convenios. La industria alimenticia no estuvo ajena a estas presiones, lo cual evidentemente ha impactado sobre la estructura de costos del sector”.
Justamente como consecuencia de la inflación, el otro tema que preocupa a Molinos, tampoco es ajena a la empresa este año la presión de los sindicatos del sector que ya están discutiendo nuevamente una actualización salarial. Fuentes gremiales explicaron que de acuerdo con un estudio propio, la incidencia del costo laboral en la facturación por ventas de Molinos representa apenas un 2,78 por ciento.
En el anexo H de la memoria y balance 2005 de la empresa se puede constatar que el año pasado destinó al rubro “sueldos y jornales” algo más de 106 millones de pesos, mientras que en 2004 ese concepto había insumido 87 millones a la compañía alimenticia. En ambos períodos las “cargas sociales” pasaron de 15 millones a casi 20 mientras que el rubro “otros beneficios al personal” pasó de los 6,3 millones en 2004 a 7,2 millones el año pasado. El pago de “retribuciones de administradores y directores”, en tanto, ascendió de 360 mil pesos en 2004 a 647 mil un año después.
Es decir que mientras los trabajadores vieron recompuestos sus salarios en un 21 por ciento, los directivos y administradores de Molinos embolsaron un 79 por ciento de aumento de un año al otro sin necesidad de recurrir a discusiones paritarios ni huelgas.
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