MONSEÑOR CASARETTO CONVOCÓ AL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN
El responsable de todas las actividades sociales de la Iglesia, monseñor Jorge Casaretto, convocó a la sociedad argentina a trabajar por la reconciliación buscando “partir de la verdad, pasar por la justicia y llegar al perdón”.
Casaretto, presidente de la comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, repitió casi literalmente una de las frases más recordadas del documento del Episcopado “Iglesia y comunidad nacional”, de 1981, ante medio millar de empresarios y sindicalistas en el cierre de la Semana Social que se hizo en Mar del Plata entre el viernes y el domingo últimos.
Esas afirmaciones fueron asociadas ayer por un matutino a las actuales tensiones entre sectores militares y el gobierno del presidente Néstor Kirchner. Consultadas por LA NACION, fuentes eclesiásticas optaron por no hacer declaraciones al respecto, aunque, según dijeron, se trata de una interpretación que no estaba en el espíritu de las declaraciones de Casaretto.
La dirección de prensa del Episcopado se remitió a la carta que firmó Casaretto en nombre de los obispos del área social y a la información de prensa de la comisión organizadora de las jornadas reunidas con el lema de “Capacitación para el trabajo, herramienta para el futuro”. En ninguno de esos textos se menciona la situación concreta de algún sector en especial.
Uno de los integrantes de la delegación sindical que estuvo presente en Mar del Plata también descartó la interpretación periodística que se le dio a los dichos de Casaretto. El secretario general de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (Uticra), Agustín Amicone, aseguró a LA NACION: “La invocación del obispo sobre la verdad, la justicia y el perdón es un enunciado permanente de la Iglesia en cualquier situación y circunstancia”.
Destacó: “La mirada de Casaretto estuvo referida a la problemática laboral y a la relación de los empresarios y sindicalistas con los trabajadores”. “No interpreté que fuera respecto de la situación militar”, agregó.
Tanto es así que Amicone dijo haberse sorprendido por la interpretación periodística que se hizo de una parte de las conclusiones de Casaretto y señaló que con todos los sindicalistas con los que dialogó (y que asistieron anteayer al cónclave) “coincidieron en que fue una lectura equivocada” de quienes las comunicaron.
CIUDADANOS Y NO HABITANTES
En el texto difundido ayer por los organizadores de la Semana Social se afirma que el obispo “llamó a que todos, desde la Iglesia, los sindicalistas, los empresarios y los funcionarios públicos hasta la sociedad en general, puedan encontrarse de forma sincera para construir un modelo de país que podamos compartir y sin la necesidad de defender intereses personales sin pensar en el bien de todos”.
Casaretto, por su parte, en la carta conclusiva del encuentro en la feliz afirmó: “El objeto de esta Semana Social era ofrecer un espacio de diálogo, lo cual no siempre es equivalente a una sucesión de discursos, fijando posiciones. Hay diálogo cuando sabemos escucharnos y enriquecernos con lo que otros dicen. Y creo que todos, incluyéndonos los obispos, nos vamos con la sensación de haber intercambiado reflexiones que nos han hecho un gran bien”.
Desde que en noviembre pasado el obispo de San Isidro y ex titular de Cáritas Argentina fue designado presidente de la Comisión de Pastoral Social del Episcopado, Casaretto está intentando recomponer un espacio de diálogo para todos los sectores sociales como lo hizo en entre 2001 y 2002 con la Mesa del Diálogo. Un lugar en el cual se puedan acordar puntos comunes que luego se desarrollen en políticas de Estado.
Anteayer, Casaretto convocó a los empresarios y sindicalistas presentes a dejar de ser solamente habitantes de este país para transformarse en ciudadanos.n Llamó a encontrarse para construir entre todos un modelo de paísCasaretto
RECLAMOS
El medio millar de empresarios y sindicalistas que participó de la Semana Social, en Mar del Plata, presentó distintas propuestas para solucionar los actuales problemas en el ámbito laboral. Algunos de ellos reclamaron, por ejemplo, la descentralización de los programas de capacitación oficiales, otros les recordaron a las empresas que la calificación de su personal no es un gasto sino una inversión y pidieron la revalorización de experiencias locales de participación, como el caso de las fábricas recuperadas.
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