MONTEVIDEO RESPONDIÓ CON DUREZA LAS CRÍTICAS DE LA CASA ROSADA A TABARÉ
El vicepresidente de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, sostuvo ayer que los funcionarios argentinos “perdieron todos los puntos de referencia”, al criticar la posición de los ministros del gobierno de Néstor Kirchner sobre el conflicto por las construcción de dos plantas productoras de celulosa en Fray Bentos.
En tanto, los camioneros uruguayos amenazaron con bloquear el ingreso de productos argentinos a través del cierre de todos los pasos fronterizos, tanto por tierra como por agua. Paralelamente, una multitud marchó en caravana, frenando el tránsito en la ruta nacional 14 a altura de Gualeguaychú -Entre Ríos-, para rechazar nuevamente la instalación de las dos papeleras (ver aparte).
Nin Novoa salió al cruce de las declaraciones del ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien el sábado pasado había asegurado que Kirchner debería reunirse con el titular de la empresa Botnia para resolver el diferendo, porque “está visto que (el presidente uruguayo) Tabaré Vázquez no tiene poder para tomar decisiones”.
“Si ese es el tono de la discusión, los responsables del gobierno argentino perdieron todos los puntos de referencia”, indicó Nin Novoa al diario uruguayo La República.
Por su parte, el viceministro de Medio Ambiente del país oriental, Jaime Igorra, sostuvo que Uruguay “legalmente no puede parar a las firmas Botnia y Ence porque no incumplieron normas”.
Igorra destacó que su país tiene tres causas para detener obras: por construcciones no autorizadas o que la empresas no estén al día con los tributos, puntualizando que en ambos casos no existen irregularidades.
La tercera causa, en el caso de las papeleras que se construyen en Fray Bentos, sería “si estuviesen contaminando, pero eso es imposible porque Botnia aún no funciona”.
Tras enfatizar que “todos los estudios aseguran que no hay riesgo de contaminación”, Igorra manifestó que Uruguay “no tiene potestad para obligar” a Botnia a suspender las obras en un plazo mayor que el aceptado por la firma, que fue de diez días, algo considerado insuficiente por la Argentina.
“No podemos no respetar los contratos porque es nuestra carta de presentación en el mundo. De lo contrario, no vendrían empresas a invertir a largo plazo, y lo hacen porque respetamos el orden jurídico”, concluyó.
Parado en la otra costa, el canciller argentino, Jorge Taiana, señaló que “hay que seguir negociando y no abandonar la mesa”, aunque apuntó a las deficiencias en la información que ofreció la papelera finesa y el rol del gobierno uruguayo.
“Desde el comienzo Botnia mostró poco aprecio por la información. No es la primera vez que surgen casos de empresas que respetan la ley en sus países de origen y las violan aquí”, afirmó Taiana.
A su vez, el ministro de Transporte de Uruguay, Víctor Rossi, estimó que, al asegurar que Tabaré no tiene poder contra las papeleras, Fernández dijo una “tontería” que echó “más leña a la hoguera” de las difíciles relaciones bilaterales.
“Es una tontería que está fuera de lugar”, reprochó el funcionario uruguayo, al tiempo que consideró que, “lamentablemente, seguimos echándole leña a la hoguera”.
Luego advirtió que, “por el camino de este tipo de comentarios y tonterías, todavía seguirá haciéndonos daño” el conflicto que afrontan ambas naciones. Y agregó: “Es algo que ya lastima la relación entre uruguayos y argentinos”.
A pesar de que Uruguay anunció el viernes el final de las negociaciones con la Argentina para pasar a los tribunales internacionales, Rossi opinó que Montevideo debe seguir buscando una solución al conflicto “en base al reconocimiento de los derechos que tiene la otra parte”.
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