MONUMENTO A EVITA: LA SECRETARÍA DE CULTURA INVESTIGA LAS IRREGULARIDADES
La Secretaría de Cultura ya está investigando las graves irregularidades detectadas por la Sindicatura General de la Nación en la construcción del monumento a Eva Perón durante el gobierno de Carlos Menem
La orden fue emitida en octubre por el titular del área, José Nun, a partir de un informe preliminar de la auditoría que la SIGEN realizó desde abril de 2004 hasta julio de 2005 en esa Secretaría y cuyo resultado definitivo fue revelado ayer por Clarín.
Del informe final se desprende que la obra emplazada junto a la Biblioteca Nacional desde fines del ’99 padeció de sucesivas violaciones a las normas administrativas y está inconclusa. La cadena de anormalidades incluye la fijación de un sobreprecio de 400 mil pesos sobre la tasación del proyecto (era de 3.593.000 pesos) y el reclamo del autor, Ricardo Gianetti, por una supuesta deuda de 700 mil pesos más intereses.
Con el anticipo de esos datos en sus manos, los encargados del sumario en Cultura colocaron el foco en la gestión que encabezó Beatriz Gutiérrez Walker durante el último tramo del menemismo. En ese período se hizo el concurso de proyectos que dio ganador a Ricardo Gianetti, se concedió su construcción al mismo escultor —pese a que no presentó habilitación— y se instalaron las únicas dos figuras de las nueve que formaban el cuerpo escultórico.
La SIGEN había detectado que para realizar la obra fueron eludidas tres leyes: las de Contabilidad, de Obras Públicas y de Procedimientos Administrativos. También cargó sobre la comisión de seguimiento del monumento. La acusó de “excederse en el uso de facultades”, al renegociar pagos al autor y efectivizarlos sin documentación que lo respalde.
El sumario interno también tiene en la mira a las seis personas que integraron esa comisión: María Cristina Alvarez Rodríguez (sobrina nieta de Evita y actual diputada del kirchnerismo), Alberto Petrina (vocal de la Comisión Nacional de Museos, dependiente de la Secretaría de Cultura), el peronista histórico Enrique Oliva y los artistas plásticos Marino Santa Marina, Leo Vinci y Raúl Osvaldo Moneta.
“Nadie puede acusarnos de desidia. Si no suministramos todos los expedientes que nos pidieron los auditores fue porque directamente no existían. Y ya nos abocamos a deslindar responsabilidades”, le dijo ayer Nun a Clarín.
El funcionario respondió así a uno de los tramos del informe de la SIGEN, en el que se sugiere que durante su gestión y la de su antecesor en el período kirchnerista, Torcuato Di Tella, no se avanzó lo suficiente para investigar los hechos y completar la obra. Los auditores también juzgan insatisfactorias las tareas de Darío Lopérfido, en el gobierno de la Alianza, y la Rubén Stella, en el de Eduardo Duhalde.
Nun recibió el informe preliminar de la SIGEN en setiembre y un mes después ordenó la instrucción del sumario, siguiendo el consejo de su propio director de Asuntos Jurídicos, Pablo Ladisesky. El 9 de mayo pasado, el secretario recibió el informe definitivo, aunque recién ayer —tras la revelación de Clarín— dio a conocer el inicio de la investigación.
“No vamos a completar la obra hasta que todo se esclarezca”, afirmó ayer. El expediente ya cuenta con 366 fojas. Y Nun admitió que, a causa de la falta de documentación avanza a fuego lento. De todos modos, aseguró que se encontraron elementos suficientes como para determinar que “fue parte de una trama oscura del menemismo”.
Como prueba, el funcionario esgrimió que “se hicieron pagos monumentales sin recibos ni facturas previas y nunca existió el final de obra como exigen las normas”. Además, Nun sospecha que el propio autor de la obra pudo estar involucrado en la presunta maniobra fraudulenta.
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