MONUMENTO A EVITA: UNA EX SECRETARIA DE CULTURA MENEMISTA SE DEFIENDE
Tras la denuncia de la SIGEN sobre pagos excesivos en el Monumento a Evita al lado de la Biblioteca Nacional, una obra que aún está inconclusa, comenzaron a escucharse las voces de los funcionarios comprometidos. Esta mañana, la ex secretaria de Cultura menemista Beatriz Gutiérrez Walker aseguró que la cartera que ocupó sólo “coordinó” la construcción, no se ocupó de los precios a pagar y no eligió el proyecto.
Según la Sindicatura, por el monumento se pagaron $ 400.000 más de lo presupuestado. Además, señala que fueron violados todos los sistemas de control del sector público. Sin embargo, en el Estado nunca nadie movió un expediente para buscar a los responsables, y por eso están señalados todos los secretarios de Cultura desde 1997.
Uno de ellos, quizás el más comprometido, es Gutiérrez Walker, quien hoy encaró su descargo. “La Secretaría de Cultura no eligió el proyecto, ni decide los precios, sólo coordina la construcción. El dinero se adjudica a la Secretaría de Cultura y luego se comienza la obra y se va aprobando por etapas”, planteó.
Y afirmó: “Yo creo que durante mi gestión se pagó el 80% del costo. El monumento había sido querido ampliar por el arquitecto pero nosotros no lo aprobamos”.
A la gestión menemista de Gutiérrez Walker le achacan haber eludido no menos de tres leyes (las de Contabilidad, de Obras Públicas y de Procedimientos Administrativos) y otra serie de incumplimientos, como el de contrato y de encuadre normativo de la obra.
Sobre los funcionarios que ocuparon el cargo durante el kirchnerismo —primero Torcuato Di Tella y José Nun desde noviembre de 2004— pesan sospechas de desidia para informar las irregularidades y denunciar a sus responsables, pese a las advertencias que afirman haber realizado los auditores. Las responsabilidades también rozan a Darío Lopérfido, titular de Cultura con la Alianza, y a Rubén Stella, del duhaldismo.
El escándalo salió a luz cuando el veterano escultor Ricardo Gianetti, ganador del concurso para diseñar el monumento, denunció a los cuatro vientos que le deben 680 mil pesos por la construcción de la obra, que dejó inconclusa. Mientras el artista se declaró lesionado en su “derecho moral como autor”, la SIGEN —a cargo del justicialista Claudio Moroni— puso la lupa sobre cifras y procedimientos: descubrió que el monumento había sido tasado en 3.593.350 pesos, pero el contrato se terminó fijando en 4.012.282 “sin documentación que justifique la diferencia”.
La imagen de cuerpo entero de Evita, esculpida en bronce, se alza desde finales de 1999 en la esquina de Avenida del Libertador y Austria, semioculta por la vegetación de la plaza que también fue bautizada con el nombre de la segunda esposa del general Perón. A metros de allí, la pareja vivió durante sus tiempos de gloria, en el terreno donde estaba la residencia presidencial y hoy se levanta la Biblioteca.
De las nueve piezas que formaban parte del grupo escultórico proyectado hay sólo dos, sobre una base de granito protegida por rejas. Nada se sabe de las otras siete, que debían ser alegorías del “alma nacional” y de la protección a la niñez, a la mujer desvalida y a la ancianidad.
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