MORALES ATACÓ A LAS PETROLERAS Y DESCARTÓ INDEMNIZACIONES
Convertido en el centro de atención de la cuarta reunión cumbre entre la Unión Europea y América latina, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció ayer que no habrá indemnizaciones para las petroleras extranjeras afectadas por la nacionalización, entre ellas la gigante brasileña Petrobras.
Aclaró que las empresas tienen derecho a recuperar sus inversiones y a tener utilidades. “No hay que pensar en indemnizaciones; no se trata de una expropiación ni de sus activos ni de su tecnología sino de una renegociación de contratos.”
La reacción de Brasil no demoró. El ministro de Comunicaciones, Helio Costa, dijo en Brasilia que Bolivia “sobrepasó todos los límites de la buena convivencia” y calificó de “afrenta” la decisión de La Paz.
De todos modos, a la misma hora que hablaba Evo, en La Paz se enviaban señales de moderación. El presidente de YPFB, Jorge Alvarado, aclaraba tras reunirse con una delegación de Brasil y Petrobras que el gobierno sí pagará compensaciones por tomar el 50% más uno de las acciones. Será un “precio justo” que surgirá de la auditoría, sostuvo.
En Viena el líder indígena, que es la estrella del encuentro que se inaugura hoy con numerosos jefes de Estado y de gobierno, no defraudó a los cientos de medios que colmaron su rueda de prensa. Morales fue duramente crítico con Petrobras y otras empresas que “están operando ilegalmente en territorio boliviano”.
También protestó porque el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero “no cumplió su compromiso de doblar la ayuda ni de condonar la deuda”. Aunque reconoció que el gobernante español es un “aliado estratégico”. Y expresó su deseo de que “ojalá los compromisos de Madrid no se paren por la nacionalización”.
Las tensiones con España se reflejan en una reticencia de Madrid por concretar un encuentro aquí entre Zapatero y Evo. Ayer se comentó que ambos iban a mantener hoy una reunión “de bajo perfil”. Los dos países se habían planteado firmar un “memorando de entendimiento” pero ello pareció quedar de lado, por parte de España, cuando se conoció la nacionalización.
Morales no citó a España ni a Brasil entre los países que ayudan “incondicionalmente” a Bolivia, pero sí mencionó a Venezuela, Cuba, Dinamarca y Japón. Insistió en que había empresas que “no respetaban las leyes de Bolivia. Hay compañías que no pagan impuestos y son contrabandistas”, añadió, aludiendo a acusaciones que se formularon contra Repsol-YPF. Reiteró que Petrobras había incurrido en evasión fiscal y que había “trabajado ilegalmente” en Bolivia.
“¿Por qué no avisó al presidente Lula que iba a nacionalizar el petróleo, lo que afectaba a Petrobras?”, preguntó un periodista.
Morales rechazó que hubiera tenido que negociar o tratar con Lula da Silva antes de anunciar la nacionalización el 1ø de mayo pasado; que era, además, uno de sus compromisos de campaña.
“Recuperamos unos recursos que fueron enajenados mediante contratos ilegales. De los 70 contratos ninguno fue ratificado por el Parlamento y por tanto son inconstitucionales”, señaló. Insistió en defender la decisión soberana de su país, de la cual no tenía que dar cuentas a nadie. “Bolivia era antes tierra de nadie y ahora es tierra de los bolivianos, especialmente de los indígenas”, señaló.
También anunció que se pondrá en marcha una reforma agraria y advirtió que iba a expropiar grandes latifundios, especialmente los improductivos, lo que afectará a propietarios de producciones de soja de Brasil.
Los problemas entre Brasil y Bolivia fueron también invocados por el presidente venezolano, Hugo Chávez, en Roma, poco antes de partir hacia Viena. “Algunos sectores brasileños y de EE.UU. quisieran que Lula enviara una columna de tanques de guerra para rescatar el campo de Petrobras”, señaló. Caracas ya tuvo un roce diplomático con Brasilia a raíz de esta crisis.
Ya en la capital austríaca, Chávez negó que su empresa estatal de petróleos quiera desplazar de Bolivia a Petrobras. “Esta es una idea nacida del imperio y fue comprada por la oligarquía brasileña, que conspira y quiere ponerme a pelear con Lula”, señaló. Añadió que Lula le confió estar sufriendo “unas presiones enormes para que sea duro con Bolivia”.
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