MOTÍN CON TOMA DE REHENES EN ROSARIO
Seis pibes alojados en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar, de Saavedra y Cullen) tomaron ayer por la tarde como rehenes a cinco operadores de la Dirección de Menores en Conflicto con la Ley Penal y quemaron algunos colchones. Según el titular de esta repartición provincial, sólo querían un arma y que les abrieran las puertas para fugarse, aunque para la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) –uno de sus militantes llegó para la negociación, al igual que un representante de la Secretaría de Derechos Humanos– los chicos reclamaban mejores condiciones de detención. Después de dos horas y 15 minutos, los pibes decidieron liberar a los rehenes y firmar un petitorio en el que dejaron por escrito los reclamos, tras lo cual algunos de ellos fueron trasladados a una comisaría. El motín se produjo en un día de visita, sólo algunas horas antes de un incidente parecido en el Centro de Alojamiento Transitorio.
Sergio Druetta, titular de la Dirección de Menores en Conflicto con la Ley Penal, señaló que el motín estalló en el pabellón D, cinco minutos después de las dos de la tarde de ayer, el momento en que los chicos debían recluirse y entraba el personal del turno de asistencia. “Los seis chicos alojados allí tomaron como rehenes a los cinco empleados que ingresaron para la reclusión. Su demanda era muy particular y a la vez muy puntual: pedían un arma y un celular y que les abrieran las puertas para fugarse de la institución”, dijo Druetta.
Apenas se desató la revuelta en este pabellón –los pibes alojados en el resto de las instalaciones no se plegaron– la policía reforzó el perímetro. “A los veinte minutos designamos el negociador y convocamos a la Secretaría de Derechos Humanos y a la CTC y, cuando el negociador lo consideró oportuno, les dimos intervención”, dijo este funcionario. Así, dos horas después de comenzado el incidente los pibes liberaron a los celadores y pasaron al patio. “Profesionales del Irar y representantes de la CTC y de la Secretaría conversaron con los chicos y plantearon algunas cuestiones, no muy definidas, como tener más actividades. Pero el objetivo inicial fue la fuga. Y hay que destacar que nadie terminó herido”, señaló Druetta.
Por su parte, Federico Garat (de la CTC), señaló que la intención de los adolescentes fue protestar por las condiciones de detención. “Se plasmó un acta donde dejaron constancia de las condiciones deplorables en las que viven, que se agravan con el paso del tiempo y que generan una situación muy tensa en lo cotidiano. Con una infraestructura edilicia que es deprimente, igual que la situación de sanidad y salubridad”, dijo el militante social.
Añadió Garat: “Estos chicos pasan gran parte del día afuera de las piezas, que son individuales, pero de las cuales les cierran las puertas y deben quedarse en un pasillo. Lo que hay que empezar a ver es qué produce el Estado en esos chicos alojados en estas condiciones. Sobre este punto hay capacidad de tomar decisiones si se quiere. Y por otro lado, lamentablemente, los operadores terminan en una situación conmocionante”.
Anoche, dos de los chicos fueron reubicados en otros pabellones del propio Irar y cuatro fueron derivados a la subcomisaría 22ª. Es que al estar en refacción el penal de la seccional 6ª y por estar inhabilitado uno de los penales del CAT, los pibes no pudieron ser reubicados en estos lugares.
OTRA REVUELTA
Alrededor de las 19 de ayer cuatro móviles policiales llegaron raudos al Centro de Alojamiento Transitorio (CAT) de Dorrego 950 en apoyo de los efectivos del Servicio Penitenciario (SP) que custodian el lugar. “Estábamos en el servicio de cancha”, en el Coloso del Parque, dijo un policía, en referencia a las patrullas del Cuerpo Guardia de Infantería, la Agrupación Cuerpos, el Comando Patrulla y la comisaría 5ª apostadas en la calle del centro de detención donde se produjo una nueva revuelta. Es que adentro, los pibes alojados en este lugar de gestión mixta entre la Dirección Provincial del Menor en Conflicto con la Ley Penal y el Servicio Penitenciario –hasta el 3 de marzo la seguridad estuvo a cargo de la policía– habían prendido fuego a colchones.
“Fue como a las 18.30 cuando comenzó el despelote. Un pibe que ayer (por el viernes) había ido al médico y que había vuelto con la medicación que necesitaba volvió a pedir que lo llevaran a ver al facultativo. Pero en vez de esperar prendieron fuego todo”, dijo un penitenciario, que a la vez alertó: “Esto es una locura; somos sólo cuatro para controlar a 27 pibes”.
Un vocero policial señaló así la intervención de la UR II: “Pidieron apoyo pero cuando llegamos ya tenían todo controlado. Parece que la causa del motín fue un problema entre los mismos pibes”.
Por su parte, el director del CAT, Gustavo Arismendi, relató que el conflicto se solucionó sin la intervención policial: “Se apagaron los colchones con matafuegos con la intervención del personal de la Dirección y todo volvió a la normalidad. El chico en cuestión tenía un forúnculo en la pera y había sido medicado. Pero los problemas se dan siempre después de las ocho de la noche o los fines de semana, cuando el personal de asistencia no trabaja”. El tercer día de marzo de este año, las patrullas habían convergido de igual manera en Dorrego al 900:en pleno traspaso de la seguridad de la UR II al SP, se fugaron dos menores que luego fueron recapturados. Y la semana pasada, en uno de los tres penales en que se divide el CAT fue detectado un boquete, por lo cual ese penal fue clausurado hasta que sea reparado.
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