MUERE EN UN ATENTADO UN INFLUYENTE DIPUTADO Y PERIODISTA LIBANÉS OPOSITOR A SIRIA
Es el cuarto atentado mortal del año en el Líbano. Esta vez, le costó la vida de Gibran Tueni, un importante político e influyente periodista libanés conocido por su firme oposición a la intervención de Siria en su país.
Para la mayoría de los libaneses ha sido una “muerte anunciada”, ya que el diputado, de 48 años, había sido uno de los críticos más feroces del régimen sirio y su nombre aparecía en una “lista negra” que circula por el país.
Meses atrás, Tueni, cristiano ortodoxo, tuvo que abandonar el país y refugiarse en Francia algún tiempo tras recibir amenazas de muerte e informes de la Policía libanesa y de embajadas extranjeras que le advertían que figuraba en una lista de 45 personas a eliminar.
Elegido diputado en junio pasado, tras la retirada definitiva de las tropas sirias del Líbano, Tueni regresó a finales de septiembre a Beirut para seguir al frente del diario An Nahar -el de mayor tirada en el país- del que era copropietario.
El atentado de Tueni recuerda por su similitud al ocurrido en febrero pasado en Beirut en el que perdió la vida el ex primer ministro libanés Rafic Hariri.
El atentado que acabó con la vida de Tueni se produce pocos días antes de que el director de la comisión internacional que investiga el asesinato de Hariri, el fiscal alemán Detlev Mehlis, entregue su informe definitivo al secretario general de la ONU, Kofi Annan.
En su segundo informe preliminar a la ONU, Melhis había indicado que era muy probable que los servicios secretos sirios y parte de la Inteligencia libanesa estuvieran involucrados en el atentado del ex premier.
“El atentado contra Tueni está destinado a poner una sombra sobre el informe Mehlis y la duda entre los libaneses, pero insistimos en que nuestras demandas lograrán sus objetivos y los culpables serán juzgados”, declaró el diputado Elías Atallah.
“Insistimos, continuaremos la lucha y no nos inclinaremos ante el terrorismo. Ahora el Gobierno tendrá que cesar las palabras inútiles y tomar medidas firmes para terminar con las mafias de nuestra sociedad”, agregó.
Apenas se supo de la muerte de Tueni, el influyente líder druso libanés, Walid Yumblat, culpó directamente al régimen de Damasco, al asegurar que las manos que acabaron con la vida de Tueni son las mismas que mataron a Hariri. Pero Siria condenó la acción, que calificó de “acto estúpido”.
Tueni, casado dos veces y con cuatro hijas, es la última víctima mortal de los 34 atentados que han sacudido el Líbano en el último año y medio. Se cree que su muerte está relacionado con sus constantes denuncias contra Siria, a la que señalaba como responsable del magnicidio de Hariri. Además había señalado con el dedo al presidente libanés, Emile Lahud, por la muerte del ex premier.
Esta mañana, mientras transitaba en su 4X4 blindada por el barrio de Mkales, un área industrial cristiana en las afueras de Beirut, una carga, al parecer de 100 kilogramos de explosivo adosada a otro vehículo, lo mató junto a tres de sus guardaespaldas.
En el barrio cristiano de Achrafie, del que procedía Tueni, los comercios cerraron y decenas de personas, envueltas en llanto y furia, salieron a la calle a protestar. Cientos de compatriotas se concentraron de a poco frente a la sede del diario An Nahar, en señal de duelo.
El Gobierno libanés, por su parte, convocó una reunión de emergencia para examinar las consecuencias y las implicaciones de este nuevo atentado, el tercero mortal contra un político o periodista en el Líbano desde el asesinato de Hariri.
La serie de atentados contra políticos y periodistas libaneses arrancó el 1 de octubre de 2004 con el fallido intento de asesinato del actual ministro de Telecomunicaciones, Maruan Hamade, tío de Tueni.
El 14 de febrero de 2005 murieron juntos Hariri y el diputado Bassel Freijan, mientras que el pasado 2 de junio una bomba acabó con la vida de Samir Kasir, periodista de An Nahar. El mismo destino corrió el 21 de junio el político Georges Hawi, ex secretario general del Partido Comunista libanés.
Un mes después, la víctima fue el ministro de Defensa, Elias Murr, el que resultó herido de gravedad y en septiembre perdió un brazo y una pierna la periodista May Chidiac, de la televisión estatal LBC.
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