MUEREN 17 PERSONAS EN EL INCENDIO DE UN EDIFICIO EN PARIS EN EL QUE VIVÍAN INMIGRANTES HACINADOS
El inmueble, de viviendas en alquiler, estaba habitado por familias con un gran número de hijos, mayoritariamente inmigrantes senegalenses, malíes y de otros países del oeste de África que tenían regularizada su situación.
En total había en torno a 130 personas que habían sido alojadas por organizaciones caritativas como Emmaus en espera de encontrar una vivienda más apropiada, indicó la emisora de radio France Info.
La primera llamada de urgencia se recibió a las 0.18 locales y se trasladaron 210 bomberos al lugar del incendio, que pudo ser controlado hacia las 02.00 horas, y estaba totalmente extinguido dos horas después.
Muchos murieron asfixiados
Aparentemente el fuego se inició en el hueco de la escalera entre la tercera y la sexta planta del edificio -la séptima estaba tapiada-, lo que impidió la huida de muchos ocupantes en los pisos superiores, señaló un portavoz de los bomberos. Muchos de los muertos perecieron por asfixia. En cuanto a los heridos, una veintena ha tenido que ser hospitalizada, dos de ellos en estado grave.
Respecto a las causas, los bomberos insisten en que todavía se desconocen. Diversas fuentes aludieron al gran número de personas que vivían en cada piso -debido a la falta de espacio algunos cocinaban en los dormitorios- y a la abundancia de cables eléctricos en malas condiciones y no protegidos.
Un centenar de las personas evacuadas fue acogido en un gimnasio del barrio, de forma simultánea a la creación de una célula psicológica para atender a los familiares de las víctimas. Además, en una cafetería cercana al lugar del suceso se ha improvisado un centro de auxilio en el que los especialistas están ayudando a las personas que han resultado heridas.
El presidente francés, Jacques Chirac, ha expreado su “profunda compasión y la de toda la nación” a las víctimas del incendio, una “horrorosa catástrofe que enluta a toda Francia”.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, se desplazó al lugar del siniestro, al igual que varios responsables de la Fiscalía de París y del Ayuntamiento de la ciudad.
Inmueble en malas condiciones
La brigada criminal de la policía se encarga de la investigación del incendio en este edificio de comienzos del siglo XX del que el alcalde del distrito XIII, Serge Blisco, reconoció que estaba en un estado “mediocre”, pero que no había sido declarado insalubre.
Bomberos trabajando en las labores de extinción. (Foto: AFP)
Algunos vecinos dijeron que las escaleras, de madera, vibraban al utilizarlas, había ratas y la última planta se encontraba tapiada.
Por estos motivos, Sarkozy ha encargado al prefecto de París una relación de “todos los edificios que pueden presentar una situación de peligro en términos de incendio y de sobreocupación”.
El ministro señaló que va a estudiar con el Ayuntamiento el cierre de ese tipo de edificios y el realojo de sus ocupantes porque hay que “evitar estos dramas absolutamente”, aunque admitió la “dificultad” porque hay “un montón de gente, algunos que no tienen papeles, que se amontonan en París y no hay condiciones para alojarlos”.
“Nadie quiso realojarlos”
El presidente de la entidad France Euro Habitat, Jacques Oudot, vinculada a una de las asociaciones benéficas que alojaba en el edificio siniestrado a las familias que vivían allí, señaló que estaba prevista la ejecución de obras de acondicionamiento, pero que nadie había querido alojar a los ocupantes.
“Había que hacer obras de fondo y para eso era necesaria la evacuación de una parte de las familias” pero “nadie quiso realojar” a los ocupantes y “los poderes públicos nos respondieron que había escasez de viviendas”. El responsable de la gestión se quejó de que “la opción para esas familias era eso o la calle” e insistió en que todas eran inquilinas de pleno derecho.
En abril, al menos 20 personas fallecieron, entre ellas 10 niños, y más de 60 resultaron heridas por un violento incendio que se desató en un hotel parisino situado en el centro de la capital gala.
Entre las víctimas del fuego se encontraban ciudadanos de nacionalidad francesa, senegalesa, portuguesa, marfileña, estadounidense, ucraniana y tunecina.
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