MUJERES GOLPEADAS CERCA DEL SITIO DONDE CAYÓ FLORENCIA
Tres días antes de que María Florencia Morello fuera atacada y herida de muerte en Irigoyen Freyre al 3000 referimos, bajo el título “Mujeres asaltadas y golpeadas en las calles de barrio Roma”, el caso de una mujer mayor salvajemente agredida donde la misma calle cambia de nombre, pero a la altura del 3800.
A esa mujer, de 79 años, le quitaron ayer los puntos de sutura que le habían practicado en la nuca, pero aún deberá guardar cama algún tiempo más porque en la emergencia también sufrió fractura de pelvis. Elda -tal es su nombre-, piensa que no se lastimó al caer, ella cree que fue su agresor quien la golpeó brutalmente en la cabeza.
Los vecinos que presenciaron aquel bárbaro suceso describieron las características propias de un joven que huyó en bicicleta en dirección al oeste. Luego, la nota en cuestión refería otros episodios similares ocurridos no muy lejos de allí, caracterizándolos como “una moda estación”, así como lo había hecho uno de nuestros entrevistados.
Pero esto no es todo. Cuando distintas fuentes policiales insinúan que el matador de María Florencia Morello pudo haber dejado nuestra ciudad entre los seguidores de la banda Los Piojos, se sabe que se dieron en ese mismo sector de la planta urbana otros episodios similares, aunque fueron leves las lesiones sufridas por las víctimas.
Tres agresiones
Por ejemplo, se sabe que dos adolescentes y una joven empleada fueron agredidas en calle Irigoyen Freyre apenas días después del receso escolar de invierno.
En uno de los casos, un individuo cerró el paso de la víctima, que a las cinco de la mañana caminaba por calle Vera entre Urquiza y Francia. Ese desconocido intentó hablar con la chica, de unos 17 años de edad, y al no recibir respuesta la aferró por los hombros y golpeó su cabeza contra una puerta. La chica gritó y el desconocido huyó a la carrera.
Luego -fuentes confiables aseguran que esa misma adolescente, esta vez acompañada por una amiga de su misma edad-, sería atacada un par de semanas después, no demasiado lejos de aquel lugar.
El o la atacante, en esta segunda oportunidad, se burló de ellas haciendo chocar la cabeza de una contra la cabeza de la otra. Aterradas, las chicas pidieron auxilio y sus gritos fueron escuchados por una vecina que las tranquilizó y las acompañó a sus casas.
Precisamente, fue esa mujer que ofreció su ayuda a las chicas quien habría de contar a la madre de una de ellas que su propia hija había sido golpeada días antes, cuando se dirigía a trabajar en una panadería.
La denuncia, que en su momento no habría llegado o no fue tomada por la policía, debería llegar a la Justicia, porque el brutal agresor podría ser el mismo que cargó contra María Florencia y porque un nuevo ataque suyo no se puede descartar.
Ultimo adiós
Esta mañana, en el cementerio de Calchaquí, familiares y vecinos dieron el último adiós a María Florencia Morello. Lo hicieron en medio del dolor que da la certeza de una pérdida irreparable y con la callada indignación del que sabe que un asesino que se oculta en las sombras sigue en libertad.
Los Morello contaron con la respuesta solidaria de todo el pueblo, que paralizó sus tareas para acompañarlos en tan difícil momento, y también para despedir a esa joven, a quien todos apreciaban por su autenticidad en el cumplimiento de una silenciosa labor humanitaria. Así, una verdadera multitud recorrió las calles, cargando en andas los restos de la infortunada muchacha.
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