MULTITUDINARIO ADIÓS PARA EL BRASILEÑO ACRIBILLADO POR LA POLICÍA DE LONDRES
Dolor e indignación. Eso fue lo que mostraron las más de 10.000 personas que se despidieron de Jean Charles de Menezes, el brasileño acribillado por error por la Policía de Londres, durante el velorio del joven en la ciudad de Gonzaga, su tierra natal.
El cuerpo del electricista de 27 años muerto en pleno subte de Londres el pasado 22 de julio, fue velado durante poco más de 24 horas en la iglesia Matriz de Gonzaga, localizada en el Estado de Minas Gerais (sudeste de Brasil).
El féretro fue trasladado al cementerio municipal de Gonzaga, ubicado a unos 300 metros de la iglesia, donde fue enterrado sobre las 15:00, bajo una lluvia de rosas rojas y otras flores, al lado de los restos de su primo Jeirton de Menezes, otro inmigrante muerto en Portugal tres años atrás en un accidente de trabajo, según explicó su familia.
En el momento en que el féretro era bajado a la sepultura, centenares de globos con los colores de la bandera de Brasil surcaron el cielo de Gonzaga, cuya población de 5.800 habitantes, abarrotó el cementerio municipal.
El ataúd, que estaba envuelto con la bandera brasileña y que hoy fue abierto sólo un poco, dejando a la vista el rostro del joven, había sido acompañado por una procesión hasta el cementerio de la pequeña ciudad.
A las 13:00 había comenzado una misa de cuerpo presente en la iglesia Matriz, que recibió la visita de más de 10 mil personas entre amigos, familiares y visitantes de localidades vecinas, según cálculos de la Policía Militar.
La familia de Menezes no se manifestó sobre la noticia de que el joven tenía un visado caducado desde hacía dos años y un pasaporte con un sello falso, dada ayer por una fuente del Ministerio del Interior de Gran Bretaña.
El alcalde de Gonzaga, Julio Maria de Souza, calificó la nueva versión de las autoridades británicas como “una gran mentira” en declaraciones a la agencia AFP.
Según Souza, Menezes estuvo tres meses de visita en Gonzaga en 2005, y “si no hubiera tenido el permiso (de residencia en Londres) en regla, no hubiera podido entrar (nuevamente) a Gran Bretaña”.
La Gobernación de Gonzaga decretó este viernes como feriado en homenaje al joven acribillado. Fajas con mensajes en contra del Reino Unido y de solidariedad con la familia Menezes empapelaron la ciudad.
Banderas de Brasil y enormes crespones ondeaban también en la mayoría de las viviendas de Gonzaga en señal de duelo por Menezes, hijo de unos humildes agricultores y elevado por la tragedia a la categoría de figura ilustre del municipio.
Policías militares -algunos de Gobernador Valadares, una ciudad vecina—fueron lo encargados de organizar los movimientos durante el velorio y el entierro.
La Cancillería brasileña señaló en un comunicado el mismo jueves que la situación migratoria de Menezes “en nada altera la responsabilidad de las autoridades británicas por la trágica muerte”.
El texto resaltó además que “(esa situación) no debe influir en nada en las investigaciones respecto a la tragedia o sobre las medidas que el gobierno británico deberá tomar como reparación (indemnización) a la familia”.
Menezes fue muerto con ocho balazos -siete en la cabeza y uno en el hombro- por la Policía de Londres, al ser confundido con un terrorista.
Según la versión de Gran Bretaña, el joven, a quien venían siguiendo desde que salió de una casa vigilada tras los atentados de Londres, no se detuvo cuando le dieron el alto, y por esa razón le dispararon a quemarropa ante la posibilidad de que fuera un terrorista suicida e hiciera explotar una bomba.
Su cuerpo llegó en la madrugada del jueves a Sao Paulo en un vuelo comercial de la compañía Varig, junto a tres de sus primos que vivían con él en Londres.
Un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) trasladó el ataúd al aeropuerto de Gobernador Valadares, en Minas Gerais, desde donde fue llevado por un camión de bomberos hasta Gonzaga, donde lo aguardaba una multitud.
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