MUNIAGURRIA FELÍZ POR LA "MISIÓN CUMPLIDA"
Marcelo Muniagurria dejará hoy la poltrona de vicegobernador con una íntima convicción: “Me voy con la satisfacción del deber cumplido”, dice quien ejerció durante los últimos cuatro años la presidencia del Senado santafesino. “La Cámara de Senadores estuvo en los diarios por las leyes que sancionó y no por ningún escándalo”, agrega.
Sobre el escritorio del coqueto despacho senatorial un ejemplar de La Capital del mes de diciembre 1999 refresca un vaticinio formulado por el propio Muniagurria y que reconoce haber cumplido desde el principal sillón del Senado: “Cuidarle las espaldas” al gobernador Carlos Reutemann.
“Cuando asumimos con el Lole dije que mi función de vicegobernador me exigía el cumplimiento de tres objetivos básicos: dirigir las sesiones del Senado, administrar este cuerpo legislativo y reemplazar al gobernador en su ausencia”.
“En estos cuatro años -fundamenta- nunca se cayó una sesión por falta de quórum o causas ajenas al funcionamiento política del cuerpo. Hemos sesionado con manifestaciones, con inundaciones, con cortes de luz y este es un mérito que debo compartir con los senadores. Tampoco tuvimos conflictos con el personal”, desgrana.
Subraya que su rol no sólo estuvo acotado a tocar el timbre para llamar a las sesiones, sino que también se metió de lleno en las funciones administrativas que le tocó desempeñar como presidente de la Cámara alta. En ese plano califica como un hecho “sin antecedentes históricos el achicamiento racional”. Los números del cuerpo legislativo indican que se recortaron el 60% de los gastos de la presidencia, a razón de una reducción de aproximadamente 60 mil pesos mensuales. La poda incluyó además una disminución del 40% en el rubro sueldos por reducción del personal. “De los 25,3 millones de dólares que tenía el Senado de presupuesto global cuando asumimos, pasamos a ejecutar 18,6 millones de pesos (y subraya la diferencia de la moneda en que se expresan ambas cifras)”.
Pasa luego detallar la tercera misión que se propuso el 11 de diciembre de 1999. Sucede que no fueron pocas las oportunidades en que Muniagurria reemplazó al frente del Ejecutivo al Lole por ausencia o enfermedad.
Muniagurria también se encontraba piloteando provisionalmente cuando el gobierno santafesino debió gestionar las partidas para reparar el hundimiento de la ruta nacional 168, los planes del seguro de desempleo y la reparación de la caldera del Eva Perón de Granadero Baigorria.
“Creo que la relación que hemos construido con el Lole es propia de dos hombres responsables que manejan una cuestión fundamental de respeto recíproco. Para resumir estos cuatro años al lado de Reutemann se me ocurre la siguiente metáfora automovilística: Ferrari hizo que mucha gente tenga en su casa la foto de Michael Schumacher, pero yo estoy convencido que Schumacher tiene en su casa la foto de Barrichello”.
El saliente vicegobernador no pierde su inveterado y agudo sentido del humor cuando La Capital lo consulta sobre su futuro a partir del 11 de diciembre: “Caramba, no traje la agenda”.
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