MURIÓ EL CANTOR DE TANGOS ARGENTINO LEDESMA
El reconocido cantor de tango Argentino Ledesma murió esta mañana, a los 76 años, en la sala de unidad coronaria del Sanatorio Güemes donde estaba internado en grave estado, según informaron familiares del artista a la agencia Télam.
Ledesma había sido internado ayer en el Hospital Durand pero ante la gravedad del cuadro coronario que presentaba, se decidió el traslado de urgencia al Güemes.
El cantante, que brilló en la década del 50 en las orquestas de Carlos Di Sarli y Héctor Varela y que luego comandó sus propios conjuntos, había padecido una embolia cerebral hace más de dos años durante una serie de presentaciones en Mar del Plata.
“Después de esto puedo morirme esta noche”, había dicho al finalizar la gran actuación que a comienzos de los 80 realizó con la orquesta de Osvaldo Pugliese, pero lo cierto es que Argentino Ledesma siguió cantando por varios años y llevando el tango a lugares tan distantes como El Cairo y Australia, hasta que hoy, a los 76 años, su vida se apagó luego de una larga enfermedad.
El “Negro”, tal como se lo conocía en el ambiente artístico, había nacido el 24 de junio de 1928 en Santiago del Estero, iniciando su carrera profesional en su ciudad natal hasta que en 1952 aterrizó en Buenos Aires.
Ya en la ciudad capital se presentó al maestro Julio De Caro, que le prometió trabajo al concluir el contrato que lo unía al cantor de su orquesta.
A pesar de esta promesa, Ledesma resolvió ir al día siguiente a la antigua Radio Belgrano, donde Guillermo Brizuela Méndez, uno de los locutores “estrella” del momento, lo contactó con Héctor Varela, con quien debutó el 24 de junio de ese año en el Chantecler, reemplazando a Armando Laborde y compartiendo escenario con Rodolfo Lezica.
“Novia provinciana” es el primer tango que grabó el 21 de agosto de 1952 con la orquesta de Varela, agrupación con la que permaneció hasta 1957, con un breve paso por la formación del pianista Carlos Di Sarli, hasta que se decidió a emprender su carrera solista.
De canto llano e impactante, renunciando a los clichés y a los pretendidos tonos arrabaleros y manteniendo presente en su tono el origen santiagueño, Ledesma, devoto de Carlos Gardel, fue un suceso de popularidad y reconocimiento en las décadas del 50 y el 60 y a lo largo de su carrera grabó más de 500 temas.
De aquella época dorada son memorables sus versiones de “Fumando espero”, “Fueron tres años”, “Baldosas flojas” y “Silueta porteña”, que difícilmente sean superadas.
Su éxito era tan grande, que se dijo que cuando dejó la orquesta de Varela, Miguel Caló fue hasta su casa y le dejó un cheque firmado por 100.000 pesos para que se integrara a su formación y que al poco tiempo su cachet solista era tan alto como el de Juan D’Arienzo con toda su orquesta.
Además de ser figura central del tradicional “Glostora Tango Club”, de Radio El Mundo, Ledesma tuvo en Belgrano su propio programa, auspiciado por jabón Palmolive, y era la gran atracción de los carnavales del club San Lorenzo de Almagro en la década de los 60, para pasar luego a la televisión como número principal de ciclos como “Sábados circulares” y “Grandes valores del tango”, ente otros.
Actuó también en el Teatro Cómico de la calle Corrientes junto a Tito Lusiardo y Fidel Pintos, entre otros, y tuvo un papel en el filme “El asalto”, con Alberto de Mendoza, Egle Martin y Tato Bores.
A mediados de los 70 abrió su propio reducto musical en el barrio de La Boca, conocido como La Casa de Argentino Ledesma, lugar por el que desfiló lo más granado de la canción porteña, desde Edmundo Rivero, a Tania, Rossana Falasca, Luis Stazzo, Osvaldo Requena y Roberto Rufino, entre muchos otros.
Con recurrentes problemas de hipertensión arterial, acaso un efecto no deseado de la noche y la bohemia, Ledesma sufrió un primer incidente cardíaco que obligó a su internación en febrero de 1984 en Mar del Plata.
En julio de 1994 padeció un accidente cerebrovascular hemorrágico y en el verano del 2002 tuvo un grave cuadro de embolia cerebral en Mar del Plata.
Desde entonces había abandonado la actividad artística, en un anunciado final que encontró hoy su resolución y que si bien lo aleja de la vida lo sitúa definitivamente en el altar de los varones del tango.
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