MURIÓ HACHA BRAVA NAVARRO
Rubén Marino Navarro, más conocido como Hacha Brava, murió a los 70 años. Fue una de las grandes glorias de Independiente en la decádas del 50 y 60. De más está decir que era uno de esos jugadores duros, que llegó a Avellaneda desde la Banda, Santiago del Estero, con apenas 20 años. A partir de ahí jugó 209 partidos en primera división y se ganó la idolatría de los hinchas.
Se consolidó en la Primera, gracias a su esfuerzo, 1960, bajo la dirección técnica de Roberto Sbarra y la asesoría de Guillermo Stábile, con quienes logró el título relegando a Argentinos Juniors. En 1963 en aquel recordado partido que Independiente le ganó a San Lorenzo por 9 a 1 y obtuvo el título, Navarro (formaba una pareja impasable con el uruguayo Tomás Roland) fracturó al delantero del ‘ciclon’, Héctor ‘Bambino’ Veira. Un año más tarde, el que se retiraba fracturado de una cancha era él, ante una violenta infracción del mediocampista de Rosario Central, Alejo Medina.
Se recuperó y volvió a jugar en la primera del ‘rojo’ hasta 1966, donde decidió irse a jugar por dos temporadas a Estados Unidos. A su regresó jugó en Mendoza y ahí sí se retiró en forma definitiva.
Logró con Independiente, además, las dos Copas Libertadores de América, en 1964 y 1965. Representó a la Selección Nacional en 40 partidos, entre ellos los correspondientes al Mundial de 1962, en Chile.
Fue técnico de varios equipos del ascenso del fútbol argentino y tuvo un corto paso por el club Lanús.
Sus restos son veladas, desde las 14 hasta las 21, en la calle Uribe 1449, de Don Bosco.
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