MURIÓ JOSÉ OMAR PASTORIZA
José Omar Pastoriza fue hallado sin vida, aparentemente por un paro cardíaco, por el personal del edificio en que vivía, en un cuarto piso de Puerto Madero.
Cerca de las 5.30, fueron avisados su hijo y su socio, quienes ahora se encuentran en la zona portuaria.
En principio fue atendido por los médicos del edificio y luego fue su hijo el primero en arribar al lugar donde fue encontrado muerto.
La Prefectura cortó el tránsito de la calle Los Alerces.
El técnico era muy querido por el público de Independiente ya que este había ganado varios torneos nacionales e internacionales. Era considerado un caudillo y últimamente había negociado personalmente el pase de las recientes incorporaciones que estaba realizando el club para el próximo torneo.
Un tipo simple
Jose Omar PAstoriza era muy querido en el ambiente de por ser muy recocnocido entre sus colegas por ser “un tipo simple”.
Nacido en Rosario el 23 de mayo de 1942, se inició en Colón de Santa Fé, y de allí pasó al Racing Club. En 1966 lo contrató Independiente y permaneció hasta fines de 1972, en que fue transferido al Mónaco, de Francia. A mediados de 1976 volvió, ya como entrenador. En esta función tuvo varias etapas en el club, la última en 1991.
Jugador elegante, de magnífica pegada del balón, patrón de la mediacancha por sus condiciones técnicas pero también por personalidad, contribuyó enormemente a formar los sólidos grupos humanos que posibilitaron la formación de la célebre “familia roja” una mística que permitió al club obtener muchos campeonatos.
Empezó actuando en 1966 como número 5, al llegar Raimondo pasó como volante por derecha y con el tiempo, y por imperio de sus cualidades técnicas, terminó siendo el armador, el 10 del equipo.
En su notable cosecha, el “Pato” ganó, como jugador, los títulos argentinos de 1967-70 y 71 y la Copa Libertadores de 1972. Como entrenador obtuvo los campeonatos nacionales de 1977-78 y 83 y las Copas Libertadores e Intercontinental de 1984.
Gustaba jugar y hacer jugar el fútbol ofensivo, pero siempre condimentado con una fuerte dósis de temperamento. Inolvidable por su aporte, queridísimo por los hinchas.
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