MURIÓ LA CHICA ABUSADA POR POLICÍAS ROSARINOS
Tenía 19 años y anteayer a la noche murió de un balazo en la cabeza. Se llamaba Érica Giovana Flores y en ella se cruzan dos graves historias del crimen local: la corrupción policial y las bandas de barrio Las Flores. Fue la joven que denunció a los agentes de la comisaría 1ª por triple violación y logró la condena de tres de ellos, que están presos.
Vivía en barrio Las Flores y mantenía una relación muy cercana con la familia Rivero, cuyos integrantes según los investigadores, pertenecen a la banda de Los Garompa. Incluso, fue en la casa de ellos donde apareció herida, con un revólver 22 entre las manos en un supuesto suicidio. Algo que la policía maneja con cierta cautela hasta que los informes médicos y las pericias lo afirmen de manera contundente.
Margarita Lago, madre de los Rivero, relató a El Ciudadano que Córdoba era una amiga de su familia desde chica, que vivían en el mismo barrio, pero negó que mantuviera una relación sentimental con alguno de sus hijos, como afirma la policía y algunos allegados a la joven. Asegura además que antenoche la chica se fue a descansar a una de las habitaciones de su casa, mientras su hijo fue al quiosco a comprar cigarrillos, y en ese momento escucharon un disparo. “Mi hija la encontró herida, con el arma en la mano”.
El arma a la que se refiere es un revólver calibre 22, que la policía incautó y que ayer estaba siendo peritado. El resultado de la autopsia no descartaría, por el momento, la hipótesis del suicidio: el cuerpo de la muchacha no tenía signos de violencia o de resistencia a un ataque. Y la causa de su muerte fue por un balazo, de un arma de bajo calibre, que le ingresó por la sien derecha. De todos modos, aún resta conocer el resultado de varias pericias que confirmarían o no que la chica se quitara la vida.
El caso es complejo y confuso. Fueron los mismos Rivero los que antenoche llamaron a la policía, buscando auxiliar a Córdoba, que supuestamente se había disparado en la cabeza mientras estaba en la vivienda que ellos ocupan en pasaje peatonal 2133 (entre Clavel y bulevar Oroño). La llevaron al Heca, donde sólo pudo sobrevivir un par de horas, ya que la herida que le provocó la bala determinó su muerte.
Margarita Lago, madre de los Rivero, aclaró a El Ciudadano que la muchacha no era la novia de su hijo: “No era mi nuera, era amiga y vecina. La conocemos desde chica, venía siempre a casa”.
“Ella estaba embarazada de cuatro meses, ya se le notaba la pancita”, aseveró la mujer. Ese es otro punto oscuro. Allegados a la muchacha sostenían que estaba embarazada, pero los médicos forenses aseguraron que no lo estaba.
Y, saliendo al cruce de las sospechas que pueden llegar a caer sobre su familia, Lago aclaró: “Mis hijos no tienen nada que ver con esto. Ella quedó sola en una habitación de arriba, comiendo golosinas. Nosotros no sabíamos que tenía un arma. Mi hijo salió a comprar cigarrillos y escuchamos como un cuete”.
“Mi hija subió a la habitación a ver qué pasaba y la encontró tirada en el piso, con el arma en la mano”, agregó la mujer.
Según allegados a la joven, el episodio del que fue víctima la muchacha en la comisaría 1ª en julio de 2002, cuando fue sometida sexualmente por tres agentes que están condenados y presos, fue algo que nunca pudo superar. Incluso, en la sentencia en la que el juez de crimen condenó a los policías, hay un párrafo que detalla cuán afectada psicológicamente quedó la mucha tras sufrir semejante abuso.
La investigación recién empieza, pero ayer los resultados de la autopsia se inclinaban por un suicidio, aunque aún faltan datos para saber fehacientemente si la muchacha se quitó la vida o si fue asesinada.
Una fuente del Instituto Médico Legal (IML) aseguró que Córdoba presentaba un orificio de bala en la sien derecha, en la región frontotemporal. Si bien la sospecha es que la joven podría haberse disparado con la mano derecha, un dermotest practicado en el Heca, donde la chica estuvo internada, será determinante para saber si ella disparó.
Siempre según la fuente, el cuerpo de Córdoba no presentaba signos de violencia, aunque esperan resultados de laboratorios y de pericias complementarias para tener un panorama más claro del caso.
Ayer, Margarita Lago había recibido la visita de los familiares de Córdoba y habría radicado una denuncia en la subcomisaría 19ª por amenazas. El confuso hecho quedó a cargo de la justicia en turno con intervención de la Brigada de Homicidios.
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