MURIÓ LENI RIEFENSTAHL, LA CINEASTA ALEMANA ASOCIADA CON LOS NAZIS
La destacada y a la vez controvertida cineasta y fotógrafa alemana Leni Riefenstahl murió anoche, apenas dos semanas después de cumplir 101 años, confirmaron hoy sus allegados.
Su amiga y persona de confianza Gisela Jahn dijo a la agencia internacional DPA que Riefenstahl falleció en su casa de Poecking, en el sur del país. “Su corazón simplemente se paró”, afirmó por su parte Horst Kettner, quien durante años fue pareja de la fallecida y quien estuvo con ella hasta el momento de su muerte.
Riefenstahl, nacida el 22 de agosto de 1902 en Berlín, fue una de las cineastas más destacadas de Alemania. Sin embargo, su figura estuvo llena de controversia hasta su muerte al haber rodado varias películas de propaganda por encargo del régimen nazi.
La cineasta recibirá sepultura en Münich el viernes por la noche y según su deseo será incinerada, según explicó un representante de la funeraria. Riefenstahl celebró su cumpleaños el mes pasado en la cama y sin visitas, después de haberse sometido a una operación por cáncer.
En sus últimos años de vida había luchado contra serios dolores de espalda y tuvo que tomar fuertes medicamentos. Hace tres años, durante un viaje a Africa, tuvo un accidente de helicóptero y se fracturó varias costillas y ya en su 99 cumpleaños, en agosto de 2001, se quejó de que le fallaban las fuerzas cada vez más.
Riefenstahl rodó por encargo directo de Hitler el documental propagandístico “Triunfo de la voluntad” (1934), además de otros sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.
Después de aquello, tras la Segunda Guerra Mundial, apenas encontró productoras para sus películas. No obstante, continuó su carrera artística sobre todo con libros de fotografías, como uno sobre la tribu africana de los nuba.
Hasta el final de su vida, Riefenstahl insistió en que “Triunfo de la voluntad” no fue más que “simple arte” y señaló que la película no tiene una sola palabra antisemita.
Sin embargo, consideraba que después de la guerra se la miró con ojos políticos. “Me pusieron al mismo nivel que las peores cosas nazis. Sufrí horriblemente por ello… Estaba condenada, maldita”, decía.
En sus memorias, publicadas en 1987, aseguró no haber tenido “ninguna relación especial con los nazis” y sólo haber trabajado para el régimen pocos meses.
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