MURIÓ LUCÍA DE JESÚS DOS SANTOS, DEPOSITARIA DE LOS TRES SECRETOS DE LA VIRGEN DE FÁTIMA
Sor Lucía, depositaria de los secretos de la Virgen y última sobreviviente del “milagro de Fátima”, cuando María se presentó ante tres pastorcitos, murió ayer a los 97 años, anunciaron fuentes eclesiásticas a la agencia portuguesa Lusa.
Sor Lucía, religiosa de clausura, murió a las 17.25 en el convento de la ciudad de Coimbra, en el centro del país, y era la última de los tres pastorcitos a quienes la Madre María se les apareció en Fátima.
Desde el 13 de mayo de 1917, Lucía de Jesús dos Santos había presenciado las apariciones de María junto a Francisco y Jacinta Martos, ambos fallecidos.
La Virgen, bajo la advocación de Fátima, se manifestó en las inmediaciones de la Cova de Iría, en Portugal, a los pequeños pastores Jacinto, Francisco y Lucía.
Los tres niños vieron sobre la cueva la imagen brillante de la Madre de Jesús, quien les ordenó que regresaran cada día 13 durante los seis meses posteriores.
En octubre de ese año, la Virgen dio a Lucía los llamados tres secretos de Fátima: el primero hablaba de la paz, el segundo sobre la conversión de Rusia y el tercero, que debía ser divulgado en 1960, fue guardado durante cuatro décadas más, hasta que lo reveló Juan Pablo II.
Los textos fueron escritos por Lucía, ya ordenada, por indicación de las autoridades eclesiásticas y permanecieron en los archivos secretos del Santo Oficio. “Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarles, Dios desea establecer en el mundo devoción a mi Inmaculado Corazón”, rezaba el primer secreto.
El segundo, revelado en 1942, decía que “La Primera Guerra mundial terminará pronto. Sin embargo, si la humanidad no deja de ofender a Dios, otra guerra peor surgirá en el Reino del Papa Pío XI”.
“Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que éste es el gran signo que Dios les da, porque el va a castigar el mundo por sus crímenes a través de las guerras, el hambre, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre”, les dijo la Virgen.
“Para impedir esto, Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados”.
“Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final, mi Inmaculado Corazón triunfará”.
El tercer secreto alude con figuras apocalípticas al camino de los Papas y la Iglesia y convoca a la penitencia, aunque los estudiosos difieren en su significado y la misma sor Lucía había aclarado que ella recibió los secretos por no su interpretación, apartándose de la polémica.
A los niños que recibieron las revelaciones se los conoce como los pastorcitos de la Virgen, de acuerdo al relato de la Iglesia Católica, y desde entonces fueron centro de estudios y conjeturas por parte de teólogos y otros especialistas, en tanto el santuario de Fátima es uno de los lugares más venerados del catolicismo.
Sor Lucía, nacida en 1907, ingresó al monasterio de Vilar, en la región septentrional de Oporto, en 1921, donde tomó hábitos bajo el nombre de María Lucía das Dores. Hizo votos temporarios el 3 de octubre de 1928 y el 3 de octubre de 1934 juró los votos religiosos perpetuos.
En 1948 ingresó al convento Carmelo de Santa Teresa, asumiendo el nombre de hermana María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado.
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