MURIÓ LUDMILA, LA NENA QUE AGONIZABA EN CÓRDOBA
Murió Ludmila. Se terminó la agonía de la beba de cuatro meses que se mantenía viva por un respirador artificial, en el Hospital Italiano. La pequeña falleció ayer a la tarde (a las 16.10), después de un paro cardiorrespiratorio, según informó la directora del sanatorio, Susana Caminos.
El cadáver fue entregado a la justicia para que le realicen la autopsia. Se trata de determinar las causas de su muerte cerebral, ocurrida por los supuestos golpes que habría recibido de parte de sus padres.
Los dos están detenidos y el viernes serán indagados por el fiscal Marcelo Hidalgo. Ahora, el caso está en manos de la jueza Azucena Sánchez de Kolodny, del Juzgado de Menores de 5° Nominación.
La beba había ingresado al Hospital Italiano con fractura de cráneo y paro cardiorrespiratorio, el 1 de setiembre. Días después, los médicos comprobaron la muerte cerebral de la niña y se enviaron los antecedentes a la justicia. El fiscal Marcelo Hidalgo determinó la detención de los padres; se les imputa “lesiones gravísimas calificadas por el vínculo”. Además de la fractura en el cráneo, se comprobó que tenía una costilla y la rodilla derecha rotas.
El 13 de julio Ludmila fue llevada por los padres al hospital Italiano con la fractura de un brazo. Luego de una investigación, la jueza Amalía García de Fabre no advirtió ninguna situación irregular y por eso la nena siguió con ellos. Sin embargo, la magistrada, abrumada por una catarata de cuestionamientos por parte de la sociedad cordobesa, decidió apartarse de la causa.
El fiscal Carlos Matheau inició una investigación sobre la actuación de la jueza. En la legislatura provincial aguardan las novedades para iniciarle un jury “por mal desempeño de sus funciones”.
Un testimonio, el de la abuela paterna de la beba, acusó directamente a la madre. “Ella, como estudia radiología, sabía como pegarle a Ludmila, sin dejar marcas”, afirmó la mujer a radio LV2 de Córdoba. ¿Cómo sabía? Contó que estuvo viviendo más de un mes con la familia. Denunció que la nena por la noche “lloraba mucho, porque no recibía alimentación”. Durante el embarazo, la madre no salió durante ocho meses “porque no quería que los vecinos la vieran con panza”.
La mujer relató que “un día le pidió que le diera el pecho a Ludmila, pero ella respondió que no, porque se portó mal”. La abuela fue quien denunció la primera vez que la niña sufrió la fractura del brazo.
A su turno, el abogado Jorge Pellizo (defensor del padre de Ludmila) opinó que su cliente “está mal y aduce que es inocente. Que a la nena nunca la golpeó y que es una pareja normal”. Pellizo lamentó que la sociedad “ya lo haya condenado”, pese a que no hay definición judicial.
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