MURIÓ OTRA MUJER QUEMADA LUEGO DEL MOTÍN DE LA ALCAIDÍA
Yanina Borda, una de las internas de la alcaidía de mujeres que había sufrido graves quemaduras tras el incendio originado en una de las celdas, falleció ayer tras dos días de agonía. La joven estaba embarazada de cinco meses y el último jueves los médicos del Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria que la atendían habían diagnosticado la muerte del bebé que llevaba en su vientre. En tanto, el ministro de Gobierno provincial Roberto Rosúa ordenó relevar a las comisarías de la provincia para conocer números reales sobre la población carcelaria. Y prometió conformar dos brigadas médicas que constaten el estado de salud de los presos.
Borda (27 años) junto a Mónica Hernández (23 años) ‑quien falleció el miércoles como consecuencia de las graves quemaduras‑ y Natalia Ruiz (19 años) protagonizaron el martes una revuelta en protesta porque esta última no había logrado comunicarse con su abogada, tras lo cual les prendieron fuego a varios colchones. En tanto el ministro Rosúa instruyó a la subsecretaría de Seguridad Pública para que en el término de 48 horas se realice un relevamiento en todas las comisarías de la provincia, para conocer las necesidades que hacen a las condiciones básicas de habitabilidad de los internos alojados en las citadas dependencias.
Asimismo dispuso la conformación de dos equipos interdisciplinarios de médicos, uno para el ámbito de la ciudad de Santa Fe y otro para la ciudad de Rosario, que actuarán como brigada especial de salud para con los internos privados de la libertad.
Desde la Coordinadora de Trabajo Carcelario Antonio Tesolini se recibió de buen modo la noticia recordando que “es un viejo reclamo en el que trabajamos durante cuatro meses entre setiembre y diciembre de 2004, junto al Ministerio de Salud, la policía y el gobierno y la dirección de Odontología, inclusive el camarista Ernesto Pangia, en el que se discutió la conformación de un dispositivo para controlar la salud en comisarías. Pero todo se terminó cuando hubo que disponer de fondos”, agregó.
El incendio de la alcaidía había tenido lugar el último martes alrededor de las 15, y según el comisario inspector Ricardo Ruiz, jefe de Orden Público, “debido a un reclamo de las internas se inició un incendio con colchones en uno de los pabellones. Dos de las internas fueron hacia el fondo del pabellón y una de ellas quedó en la parte donde se produjo el incendio y es la que peores consecuencias sufrió. Las otras están un poco mejor”.
Según el funcionario policial, las internas habían pretendido “comunicarse telefónicamente con un abogado” y al no conseguirlo ‑pese a que el llamado se habría realizado‑ protestaron airadamente e iniciaron la quema de colchones. En el penal, que funciona en los fondos de la seccional 4ª, estaban alojadas 24 mujeres, distribuídas de a tres o cuatro en cada celda, aunque la mayor parte del día están en el patio del penal y solo son encerradas entre las 23 y las 8 de la mañana.
En este sentido desde la CTC, que “contrariamente a lo que pasa todos los días, las internas permanecieron encerradas en sus celdas, a excepción de una detenida a la que se le permitió cocinar para el resto. Fue asi que una de las detenidas exigió desde temprano poder hablar telefónicamente con su abogado, pedido que le fue denegado. Y ante la negativa de la guardia comenzaron a protestar y encendieron uno de los colchones para llamar la atención”.
Una de las mujeres policía que oficiaba de guardia oyó los gritos de auxilio e ingresó al alcaidía pero no abrió las puertas de las celdas, por lo cual intervino la única detenida que estaba libre y con las llaves en sus manos comenzó a liberar a sus compañeras. En esa tarea fue auxiliada por un policía de la seccional 4º -que no tiene jurisdicción en el lugar ya que solo comparten en el inmueble- y por el comisario de esa dependencia que corrió con un matafuego en sus manos para tratar de controlar el siniestro.
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