Murió un policía atacado con una piedra para robarle la moto
Adrián Pepicce vivía en Ibarlucea. Lo agredieron cerca de Nuevo Alberdi el miércoles y golpeó su cabeza contra el piso. Tenía 40 años.
Un policía de 40 años que trabajaba en la Brigada de Investigaciones de la Jefatura rosarina falleció el domingo a la mañana a causa de un grave traumatismo de cráneo que sufrió cuatro días antes, cuando fue atacado con un piedrazo en la cabeza para robarle la moto en el acceso a Rosario desde la ruta 34. Por el ataque, el efectivo perdió el control de la moto, golpeó su cabeza contra el piso y quedó internado en terapia intensiva. La policía recuperó horas más tarde el rodado en un precario desarmadero de motos y contaba ayer con “pistas firmes” de los posibles autores del ataque.
Adrián Hugo Pepicce vivía con su familia en Ibarlucea, llevaba unos quince años de antigüedad en la policía rosarina y la última década se desempeñó como sumariante de la Brigada de Investigaciones de Jefatura. El efectivo falleció a las 10 del domingo en el Sanatorio Británico, donde había sido operado por un hematoma craneano del que no pudo reponerse. Sus restos fueron inhumados ayer en el cementerio La Piedad.
Hacia Rosario
El ataque ocurrió entre las 23.30 del martes pasado y los primeros minutos del miércoles 20. Fue en el acceso a la ciudad desde la ruta 34, en el cruce con calle Grandoli, al oeste de la avenida de Circunvalación. El efectivo circulaba por la mano que va desde Ibarlucea hacia Rosario en su moto Guerrero de 110 centímetros cúbicos. Iba vestido de civil. Según la versión más extendida, se dirigía a su trabajo en Jefatura. En cambio, un portavoz de la fuerza indicó que estaba realizando “tareas propias de su función” que no requerían el uso de uniforme.
El motociclista fue golpeado por un piedrazo o un adoquín cuando ingresaba a la rotonda de calle Grandoli. El ataque le hizo perder el control, cayó al suelo y golpeó la cabeza contra el piso. Quedó tendido inconsciente y los atacantes se llevaron la moto. Además llevaba una mochila con el arma reglamentaria, dinero y efectos personales que los agresores no tocaron.
Según relató a este diario un vecino que presenció los minutos posteriores al hecho, Pepicce quedó tirado en el medio de la ruta boca arriba, con los brazos extendidos hacia atrás e inconsciente. Al lugar llegó un patrullero que se encontró con el policía malherido y un corte de luz en la zona, por lo que un camión que pasaba por ahí se detuvo a iluminar la escena. Según el vecino, es una zona en la que suelen producirse asaltos por parte de un grupo de jóvenes que cortan la luz y se esconden detrás de unos cañaverales para atacar a motociclistas que pasan por la ruta.
El policía herido fue trasladado en ambulancia al hospital Eva Perón de Granadero Baigorria y desde allí al Sanatorio Británico de Rosario, en Paraguay y Wheelwright. En ese efector debió ser sometido a una cirugía para descomprimir el hematoma cerebral y permaneció cuatro días en terapia intensiva, pero no pudo reponerse a la gravedad de la lesión.
Demantelada. Los primeros días el caso fue investigado por la subcomisaría 2ª de Nuevo Alberdi y la Brigada de Homicidios. Así, la mañana siguiente al ataque los investigadores llegaron a un rancho de Matheu y Luzuriaga, a sólo cuatro cuadras del lugar del ataque, donde recuperaron la moto del policía. Un vocero de Jefatura señaló que esa vivienda precaria funcionaba como aguantadero. La Guerrero de Pepicce estaba desmantelada y además se hallaron herramientas y piezas de otros desguaces.
El investigador remarcó que, según los primeros datos, el ataque fue al azar y no tendría relación con el carácter de policía de la víctima sino con el mercado de motos robadas. En el lugar del allanamiento, realizado con una orden de la jueza de Instrucción Nº 12 Mónica Lamperti, fue demorado un grupo de jóvenes que con el correr de las horas fue desvinculado. Tras el fallecimiento del policía la jueza delegó la investigación en la sección Judiciales de Jefatura. Según un portavoz, existen “pistas firmes de los posibles autores” del homicidio que hasta ayer no habían sido localizados.
Por otro rodado
El viernes pasado a las 22 mataron de un balazo a un chico de 25 años, Javier Manuel Argüelles, en Gutiérrez y Santiago. Dos motociclistas lo obligaron a detenerse, le sacaron su riñonera y antes de despojarlo de su Honda Titán 150 negra le dispararon al pecho. Cuando lo encontraron no tenía ningún documento que lo identificara. Su hermano lo reconoció.
Fuente: Rosario3
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