MÚSICOS Y PRODUCTORES CONTRA LA “CAZA DE BRUJAS” MUNICIPAL
“Una caza de brujas”. Así definió un grupo de productores de espectáculos musicales y propietarios de comercios donde actúan bandas y orquestas a la decisión municipal de reforzar los controles e inspecciones a esos locales. “Lo que manda ahora la política es clausurar todo para mostrar seguridad, y se hacen cosas ridículas”, fustigó el productor y manager Gerardo Stranieri, quien firma un comunicado que ayer se hizo público sobre lo que consideran una exageración de las autoridades municipales.
El comunicado, que es una suerte de carta abierta y se titula “Mensaje de músicos y productores de espectáculos de la ciudad de Rosario”, afirma que “en este momento nos sentimos impedidos de trabajar, debido a esta «cacería de brujas» que el municipio de Rosario comenzó, imitando al de Buenos Aires”. Dicha cacería consiste, siempre según los denunciantes, en llevar adelante “planteos ridículos” como reducir a la más de la mitad el factor ocupacional de los comercios nocturnos.
“Hace dos meses había lugares que tenían capacidad para 1.300 personas y ahora son para 600”, se quejó Stranieri en diálogo con este diario. Y explicó que “si no hay clausuras, es porque esos lugares están cerrados”. Según el productor, eso atenta contra la posibilidad de traer a la ciudad bandas de afuera, habida cuenta de que el negocio se reduce notablemente.
Los músicos y productores aclaran que “con esto no pretendemos que se habilite un lugar que no reúna las condiciones de higiene y seguridad requeridas, sino que simplemente se deje trabajar a la gente que lo hace bajo todas las reglamentaciones vigentes en el tema; a la gente que cumple con todas las medidas de seguridad para que el público pueda disfrutar tranquilo de un espectáculo; a la gente que quiere mostrar su arte en condiciones normales”.
En tren de aclaraciones, también señalan que “el riesgo presente en un concierto de rock no es mayor al de cualquier congregación de grandes cantidades de público, como por ejemplo un partido de fútbol o conciertos de otro tipo de música, obras de teatro, cines, boliches o bares”. Y continúan: “Es más, en los conciertos de rock generalmente hay muchos más controles y seguridad que en otros eventos”.
En relación a la tragedia de Cromañón, detonante de la fiebre de controles e inspecciones, los músicos y productores independientes de la ciudad señalan que “ahora –cuando ya es tarde para esto– salen todos a la carga en una «cacería de brujas» sin sentido donde no encontrarán ningún culpable por las muertes, sino solamente intentan (las autoridades políticas) lavar su imagen devaluadísima después de lo ocurrido. Lo que resulta como mínimo lamentable e indignante”. Además, Stranieri sostuvo que, “como siempre ocurre en estos casos, los mas perjudicados serán los mas indefensos, ya que a nadie le conviene clausurar un recital de Luis Miguel para 20 mil personas, porque hay mucho dinero en juego”. Y, en ese sentido, agregó: “Por lo que, los más perjudicados, seremos los productores y músicos locales que realizamos gran esfuerzo en cada uno de nuestros espectáculos para que todo salga con normalidad y la gente puede simplemente disfrutar de un buen espectáculo, como siempre ocurrió”. Por último, el comunicado difundido ayer sostiene que “es por esto que en nombre de diversos grupos de música de la ciudad y de productores de espectáculos, solicitamos de alguna manera un apoyo para que se nos permita ejercer nuestra profesión de pleno derecho”.
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