NACIÓN NO ENVÍA FONDOS Y NO HAY CALEFACCIÓN EN LA UNR
Nunca el mote de Siberia cayó mejor en el Centro Universitario Rosario (CUR). Desde marzo, las facultades que funcionan en Riobamba y Beruti carecen de gas. En esa oportunidad, inspectores de Litoral Gas habían encontrado obsoletas las instalaciones y cortaron el servicio por seguridad. La Secretaría de Política Edilicia de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) envió en junio a Educación de la Nación los pliegos para las nuevas obras, pero aún no recibió respuesta y, mucho menos, fondos. Mientras tanto, profesores, estudiantes y empleados echan mano a mucho abrigo, garrafas y estufas de cuarzo que de tanto consumo provocan intermitentes cortes de luz. El panorama se repite en el propio rectorado, en Humanidades y en un buen sector de Económicas.
“El 22 de junio pasado elevé personalmente los pliegos para las obras a la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, pero aún no recibimos ningún tipo de respuesta”, señaló Bibiana Ponzini, titular de Política Edilicia de la UNR.
La funcionaria dijo además que esos pliegos, correspondientes a la refacción de la red troncal de gas y conexiones a Arquitectura y Ciencia Política, demandaban una inversión de 750 mil pesos. Y agregó que esta semana se estarían enviando nuevos proyectos para conexiones de gas en Música, Psicología y los institutos de Ingeniería, por una suma similar.
“Lo importante sería que se aceleren los procesos, así podremos realizar las obras en el verano, o el año que viene pasaremos otro invierno de frío”, indicó Ponzini.
La Siberia cuenta con una cañería troncal de gas que atraviesa todo el predio y fue diseñada en la década del 70, cuando la población y el consumo eran mucho menores a los actuales. Este fue el primer problema con el que se encontró Litoral Gas este año cuando comenzó a supervisar las conexiones de un puñado de facultades de la UNR.
El objetivo era evaluar si las instalaciones se adaptaban a las normas actuales, tal como lo dispone una resolución del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargás). Pero la concesionaria cortó el suministro ante múltiples desperfectos y conexiones obsoletas.
Cuando se supo que el corte era inminente, intercedió en el tema el diputado nacional justicialista, Agustín Rossi. Fuentes cercanas al legislador aseguraron que Rossi habló con el propio ministro de Educación, Daniel Filmus, para que los fondos para las obras llegaran con celeridad. Rossi le pidió a Filmus que partidas que estaban destinadas a obras nuevas (unos 2,5 millones de pesos), se incorporaran excepcionalmente a trabajos de mantenimiento. Pero tras esa intervención, el legislador no recibió ningún contacto más de las autoridades universitarias.
PASAR EL INVIERNO
“Habrá que pasar el invierno, como dijo alguna vez un ministro de Economía”. La ironía corrió por cuenta del decano de Arquitectura, Héctor Floriani, quien agregó que los días nublados la cosa empeora. “El sol, con aulas y talleres que dan al norte, acá es primordial; en las oficinas nos arreglamos con las estufas eléctricas, pero quienes dan clases la pasan mal”, remarcó.
En Psicología el panorama es “de terror” al decir de la empleada de Personal, Valeria González. Docentes y alumnos se arropan a más no poder para tolerar el frío, que no se calma con una simple estufa eléctrica. “En el bar solucionaron el problema con una garrafa, pero en las aulas el tema se complica, por eso los alumnos han hecho circular un petitorio”, dijo González.
La gente de música no la pasa mejor. Según indicó la no docente Marta Varela “en las últimas semanas ha caído un montón de gente enferma por el frío: hay una deserción importante de estudiantes, docentes y no docentes. Encima, cuando colocamos estufas eléctricas saltan todas las instalaciones, y acá quedarnos sin luz es estar a merced de los amigos de lo ajeno”.
El decano de Ciencia Política, Fabián Bicciré, reconoció que la semana pasada asistir a la facultad “fue complicado”. También allí “revienta la térmica”, en caso de que se enciendan muchas estufas de cuarzo. Por lo tanto, añadió, “no queda otra que emponcharse”.
En el sector que pertenece a Ingeniería se levanta uno de los cinco institutos de esa facultad: el de Mecánica Aplicada y Estructura (Imae). Su director, Fernando Martínez, casi resignado ante este y varios problemas de infraestructura y presupuesto que afronta la Universidad, deslizó: “Hay condiciones de trabajo peores”. No obstante, explicó que para que los equipos de laboratorio sigan funcionando, debieron instalar tres garrafas de 45 kilos cada una. Es que el instituto no sólo realiza investigación, sino también extensión (brinda servicios a empresas). Allí, el gas es vital para seguir en actividad. Con él se pueden calentar estufas de secado de muestras (suelo, roca), destiladores de agua y mecheros varios.
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