NADIE COLABORA CON QUIENES INVESTIGAN EL CASO MAGÁN
Esta mañana el establecimiento comercial “Aves del Sur”, donde el cabo Cristian Magán perdiera la vida el último sábado en medio de un tiroteo infernal, no abrió sus puertas al público. Los empleados aún no se repusieron de la fuerte impresión vivida.
Hoy, en el comercio ubicado en avenida Peñaloza y Hernandarias -a las puertas de Villa Hipódromo-, sólo se hizo presente el encargado, quien con la colaboración de un ayudante, limpió la sangre de las víctimas y borró los más de treinta círculos de tiza con que los peritos señalaron los sitios donde fueron a caer cápsulas y proyectiles.
Al margen de las primeras y confusas versiones circulantes sobre la hora de cierre del último sábado, la edición de ayer corrigió inexactitudes y precisó las circunstancias en las que que infortunado policía perdió la vida.
Hoy se pudo saber además que, lejos de haber sido sorprendido por los asaltantes, el cabo Magán resistió fieramente. Advertido del inminente atraco el suboficial empuñó el arma reglamentaria y disparó contra los delincuentes hasta agotar los cartuchos del cargador. De todos modos, un disparo por la espalda lo hirió de muerte.
También esta mañana quedó en claro que, a 48 horas del grave suceso, los encargados de la investigación poco y nada lograron saber acerca de cuántos y quiénes fueron los malvivientes que actuaron en el lugar. Cómo llegaron y cómo se alejaron de la escena, son preguntas que tampoco tienen respuesta, hasta el momento.
Al parecer, el estancamiento de la pesquisa tendría explicación en la escasa y nula colaboración del vecindario, aun cuando se descuenta que por haber ocurrido los hechos que se investigan en una avenida principal y en la hora pico de un día sábado, los testigos no habrían sido pocos.
Mientras por ahora todas son conjeturas, hay quienes dicen que los delincuentes pudieron sumar cinco y otros tres; quienes aseguran que llegaron a pie y se fueron en moto y otros, que se retiraron sin impedimento alguno y caminando cruzaron la avenida en dirección al este.
Esta mañana en el lugar del hecho todavía se podían observar las huellas del tiroteo. En los cristales y exhibidores, también en la puerta de la cámara frigorífica, se podían ver los agujeros de los balazos que, según el encargado del establecimiento, pudieron ser “treinta o más”.
Cabe agregar que el mediodía del sábado cuando se produjo el atraco en el local de Peñaloza y Hernandarias sólo habrían estado presentes, además del infortunado Magán, el propietario del local, dos empleados y un cliente que, atrapado en medio del tiroteo, fue alcanzado por un proyectil en la pierna derecha. La identidad de éste último se mantiene en reserva, pero se sabe que su estado no reviste gravedad alguna. De los asaltantes -que nada de valor se llevaron con ellos-, poco y nada se sabe todavía.
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