NADIE CUSTODIA A LA GUARDIA
“El municipio no nos incluye en el presupuesto de obras y algunos funcionarios ni siquiera conocen el barrio”, disparó enojado el secretario de la vecinal La Guardia, cansado de detallar los reclamos de los vecinos en notas que nadie responde.
Tomás Gauna reconoce que “las quejas de los vecinos son constantes” pero los recursos humanos, móviles y materiales “que dispone la delegación municipal son insuficientes para atender las necesidades que requiere la zona”.
Más allá del mal estado general que presenta la zona -con yuyos altos, calles rotas y una iluminación deficiente- la preocupación común de los habitantes es que el servicio de transporte público de pasajeros no recorre más las calles del barrio, lo que los obliga a atravesar la ruta por la pasarela.
“Desde que se hizo cargo del servicio la actual prestataria -Continental SRL- modificó su recorrido sin explicar motivos y dejó sin servicio a los usuarios de La Guardia. Ahora tenemos que llegarnos hasta la ruta”.
El problema se agrava en los días de lluvia, y en particular, para las personas discapacitadas, ancianos, mujeres embarazadas o con hijos pequeños, dado que encuentran serias dificultades para atravesar el puente peatonal. “Tenemos que optar por tomar un remís trucho, que hasta Santa Fe cuesta alrededor de cinco pesos y a veces no es imposible pagar esa suma de dinero”, se quejan los vecinos.
A esto se suma el tiempo de espera, ya que “las unidades vienen cargadas de pasajeros desde Rincón y Colastiné que ni siquiera se detienen. Hay veces que hasta pasan seis colectivos”.
Anegamientos
Otro problema grave padecen quienes edificaron sus viviendas cerca del terraplén de defensa, pero contenidas por éste. Como el agua del barrio escurre hacia ese sector porque es bajo, cada vez que llueve se inundan porque no tiene por dónde salir.
Hablar de calles rotas, falta de desmalezamiento y escasa iluminación parece reiterativo en la realidad de muchos barrios de la ciudad. Pero La Guardia no es la excepción y los vecinos esperan una optimización de los trabajos en estos aspectos.
Según explicó Gauna “el personal que maneja las máquinas no tienen el conocimiento necesario para hacer bien el trabajo en calles que son de arena, por lo que en vez de arreglarlas, las rompen”.
Hace 15 días, se cayó un camión repartidor en la calle de acceso al barrio debido al mal estado que presenta.
El corte de yuyos no se efectúa con la frecuencia necesaria, “inclusive no se hace en zonas aledañas a la escuela”.
Con respecto a la iluminación, los vecinos no dudaron en calificarla como “pésima, totalmente escasa”. A los constantes reclamos para que repongan los focos reciben como respuesta que “no hay presupuesto”, ante lo que se preguntan “¿a qué destinan la recaudación de la cuota de alumbrado público?”.
Mejorar las plazas
Gauna cuestionó a la Municipalidad porque “no incluye a La Guardia en el presupuesto para hacer obras” que mejoren la calidad de vida de los vecinos. “Basta ver el estado en que se encuentran las dos plazas. En el terreno que donó el Makro a la Municipalidad hay una plaza que está destruida por falta de atención”.
“Cabría preguntarse también qué destino les dieron a los 20 mil pesos que antes destinaban a recolección de residuos, ya que ahora se hace cargo una empresa privada. Bien podrían haberlo destinado para arreglar una de las plazas, teniendo en cuenta que ni la escuela ni la Iglesia tienen espacio físico para que jueguen los chicos”, sugirió.
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